Cuando luchamos con nuestro egoísmo, empezamos a sentir lo débiles que somos. No podemos afrontarlo y sentimos que necesitamos algún tipo de parada o descanso.
Si nos detenemos y le pedimos al Creador que nos ayude a encontrar el enfoque correcto para la guerra contra nuestro egoísmo común en la decena y en el mundo, entonces hay esperanza de que el Creador nos ayude.
Esto es lo que simboliza Janucá, es la semana en la que paramos la guerra y no huimos, nos damos cuenta de que necesitamos fortalecernos y unirnos aún más entre nosotros.
En este caso podremos volver a la lucha contra el egoísmo y derrotarlo.