Entre dos estados: El proceso del avance espiritual en la Cabalá

Una persona se encuentra siempre entre dos estados: el anterior y el futuro. El estado futuro la atrae hacia sí misma, mientras que el estado anterior la empuja hacia adelante, alejada del sufrimiento.

 

En otras palabras, hay dos niveles: el más elevado, al que aún no he llegado, que me atrae hacia sí mostrándome que encontraré la plenitud una vez que lo alcance; y el anterior, que me empuja hacia adelante a través del sufrimiento, de modo que descubro que en mi estado actual no hay nada bueno en absoluto y todo es oscuridad. Así es como avanza una persona en su desarrollo interior.

 

Nuestra decisión es avanzar con mayor rapidez y eficacia, percibiendo la oscuridad de la etapa inferior y la luz de la Superior; de este modo, podemos acortar el tiempo necesario para pasar de una etapa a otra.

 

¿Cómo percibe una persona estas dos etapas en su interior? Se sienten en ella no solo como una etapa que tira desde delante y empuja desde atrás, sino también como la línea izquierda y la línea derecha, dos fuerzas opuestas en las que la izquierda representa la naturaleza humana y la derecha, el embrión de las cualidades de la etapa superior dentro de la persona: la incorporación de las cualidades del Creador.

 

Desde el estado más bajo hasta el más elevado, ascendemos por los peldaños de una escalera, cada uno de los cuales consta de una parte inferior y otra superior: la izquierda y la derecha. Quien recorre estos peldaños es como una vasija vacía, y el peldaño concreto en el que se encuentra le proporciona plenitud (Luz).

 

Por lo tanto, al alma de una persona que se encuentra en una determinada etapa se la denomina con el nombre de esa etapa. Y de este modo, una persona cambia de nombre, cambia de destino y cambia de lugar.

 

Aclara tu actitud hacia cada deseo: Distinguir la intención del recipiente 

Pregunta:

¿Cómo puedo ver el otorgamiento en los deseos con los que debo trabajar a diario?

Respuesta:

Nos parece que nuestros deseos actuales para otorgar nos acompañarán en el futuro; sin embargo, podríamos estar equivocados.

 

Es posible que los deseos que nos parecen corregidos, en realidad no están relacionados con la espiritualidad, sino que sean simplemente deseos de otorgar en el nivel humano. En deseos que parecen por completo ajenos a la espiritualidad, podemos llegar a revelar al Creador y utilizarlos para alcanzar el mundo Superior.

Pregunta:

¿Y qué hay de la intención? ¿Cómo utilizamos un deseo con la intención correcta?

Respuesta:

En cualquier deseo, no hay nada más que la intención.

Pregunta:

¿Qué hay de los deseos que son vitales para la supervivencia: la comida, el sueño, el sexo, etc.? ¿Implica esto que hay deseos que incluyen algo más que la intención?

Respuesta:

Los deseos que contienen un elemento ajeno a la intención son deseos necesarios para mantener nuestra existencia. Incluso en este mundo, ¿por qué quiero tener algo más que pan y agua? Se trata de las necesidades naturales del cuerpo.

Deseos corporales frente a las exigencias espirituales 

¿Qué es lo que realmente necesita nuestro cuerpo? Una temperatura ambiente superior a los 20 grados centígrados, una ingesta calórica determinada, algunos sabores adicionales, y eso es todo. Una esposa, hijos y todo lo que mi cuerpo necesitaría de forma natural. Sin embargo, surgen en mí exigencias que superan este nivel básico, basadas en la intención. Estos deseos adicionales se forman en mí, como ser humano, en relación con los niveles inanimado, vegetativo y animal.

 

En cada estado, debes aclarar tu actitud hacia tu propio deseo. Lo mejor que puedes hacer es conectar la realidad que se va desarrollando (la imagen de lo que está sucediendo) directamente con el Creador. Esto te aportará cierta claridad sobre la situación para lograr la adhesión con el Creador. 

​​En los días de un estado bajo: El sentido del recuento del Ómer 

En lo que respecta la cuenta del Ómer [una cuenta de siete semanas que comienza la segunda noche de Pascua y termina en la festividad de Shavuot], se sabe que la tarea principal del hombre es conectarse con el Creador (Rabash, Carta 59).

 

El Ómer indica que una persona se encuentra en un estado de corrección tras el éxodo de Egipto en los niveles del estado bajo (Katnut). Por lo tanto, durante el período del recuento del Ómer está prohibido regocijarse, ya que la alegría es la atracción de la luz de Jojmá.

 

Afeitarse también está prohibido porque el «pelo» (Searot) está igualmente relacionado con la captación de luces. El «pelo» es un Partzuf externo sobre el cuerpo (Guf) de una persona destinado a atraer Luz adicional.

 

Por lo tanto, durante los días del estado bajo (Katnut), vivimos con lo mínimo, y a esto se le llama el recuento del Ómer. Al rebajarse y trabajar con modestia, la persona llega al recuento del Ómer. «Contar» significa que la Luz ya comienza a brillar sobre él; atrae luces al someterse a sí mismo a través de sus siete cualidades, cada una de las cuales consta también de siete partes, lo que suma un total de 49 cualidades. A este proceso se le atribuye el recuento del Ómer y su significado espiritual.

 

De este modo, la persona alcanza la festividad de Shavuot, es decir, un estado en el que el Kli (vasija) se corrige y se vuelve digno de recibir la Torá.

 

A continuación, partiendo del nivel de lo animado, de los alimentos animados, del Omer («gavilla»), del Seorim («cebada»), se llega al nivel del Hombre (Adam), al grado de MA.

 

Todo esto se consigue trabajando en el reconocimiento de la grandeza del Creador, mediante el esfuerzo por aumentar Su grandeza en  nuestros propios ojos a través de las 49 cualidades o estados. De este modo, la persona crece, ya que al aumentar cada vez más la grandeza del Creador, atrae la Luz de lo alto y, así, corrige sus cualidades hasta alcanzar la perfección plena y llega a la festividad de Shavuot.

 

No te desvíes del camino correcto: Alineación constante con el Creador 

Pregunta:

¿Cómo puedo comprobar si me he desviado del camino correcto?

Respuesta:

Rabash escribe que debemos examinar constantemente si yo, mis acciones y el Creador estamos alineados.

 

Es decir, uno debe discernir si lo que estoy haciendo ahora mismo está dirigido a acercarme al Creador, si ya puedo empezar a comprender qué significa «acercarme» y qué significa «el Creador».

 

Pero incluso si no puedo, es necesario no olvidar que esto está conectado con el Creador, que deseo estar en comunión con Él. Y cuando realmente siento esto, entonces no siento ninguna tensión mental. Es similar a cómo siento el frío o el calor. ¿Cómo podría olvidarlo? Es imposible porque lo siento. Aquí, no necesito la memoria.

 

Conectando con el Creador      El punto principal de la vida

 

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