En la actualidad, nos encontramos en un estado en el que el desarrollo parte de un punto que no es más que el deseo de recibir. ¿Qué es este Partzuf que parte de un punto? Es el grado de la intención en aras del otorgamiento
La pregunta es: ¿qué es el deseo y qué es la intención? En la espiritualidad, no es el deseo lo que se tiene en cuenta, sino únicamente la intención con el fin de otorgar. La magnitud de un Partzuf es la altura de su intención y, según el grado de esa intención, ya recibe con el fin de otorgar.
Por lo tanto, en nuestro ámbito, por debajo del Majsom, «no hay juicio ni juez»; cada uno hace lo que le place. De hecho, aquí no hay ni mandamientos ni transgresiones, porque todos los mandamientos y transgresiones existen únicamente en la intención. «Con el fin de recibir» se denomina transgresión, y «con el fin de otorgar» se denomina mandamiento.
Seguimos estando más abajo, en lo que se denomina el mundo imaginario, por debajo de la línea de la vida y de la línea de la muerte. Por encima del Majsom, cuando el alma está inmersa en los Klipot, esto se denomina la línea de la muerte, el estado de la muerte; y cuando está inmersa en la línea derecha, esto se denomina la línea de la vida. Pero nosotros estamos por debajo de todo eso.
De todo ello se desprende que la intención, la orientación, la conexión y un anhelo apasionado por el Creador son, en esencia, la medida de la espiritualidad de una persona.
Lo que se quiere decir no es el deseo en sí mismo, sino el grado de orientación de cada uno hacia el Creador, es decir, hasta qué punto el corazón de una persona se esfuerza apasionadamente por alcanzar al Creador y lo anhela. El estado espiritual de cada uno se mide en función de ello.