La Torá vendrá de Zión: Sufrimiento y alegría en la Cabalá

Pregunta:

El Kli siente constantemente algún tipo de resistencia. ¿Significa eso que la resistencia es una parte esencial del proceso de corrección?

Respuesta:

No es que la resistencia en sí misma sea un componente necesario. No se elimina la resistencia del cuerpo diciéndote a ti mismo que es por tu bien. Solo quieres ponerla en orden, como si al hacerlo estuvieras imponiendo una restricción. Al mismo tiempo, junto con la resistencia, quieres adquirir las cualidades del Creador como su opuesto, de modo que yo y Él, y los caminos para alcanzarlo, se fusionen en uno. Solo entonces se obtiene el mayor beneficio de este estado.

 

Si me centro únicamente en la resistencia, en las malas cualidades, y no hay nada que se les oponga, no obtendré nada de ello. Nos parece que al sentir sufrimiento conseguimos algo, pero eso no es cierto. No hay ningún mandamiento que nos obligue a sufrir, ni siquiera por un solo instante. El sufrimiento es un problema del cuerpo, de las Klipot, que constantemente nos confunden e intentan convencernos de que se puede lograr algo a través del sufrimiento. ¡Nada de eso!

Una gran Mitzvá es estar alegre. Y esto es así de verdad. En el momento en que una persona sea capaz de alcanzar la alegría, no debe pensar que aún no ha sufrido lo suficiente. No obtendrás nada de la inclinación al mal.

Si, tras haber superado el sufrimiento, pasas inmediatamente a la alegría, no pienses que se trata de frivolidad. En un instante volverás a caer en el sufrimiento y, una vez más, saldrás de él. «Desde Zión», cuando salgas del sufrimiento, «vendrá la Torá».

 

No hay ningún mandamiento que obligue a sufrir

Pregunta:

¿Cómo podemos recordar constantemente que, aparte de la conexión con el Creador, todas las sensaciones (buenas o malas), todos los sucesos (afortunados o desafortunados) y todo lo que ocurre solo sirven para fortalecer nuestra conexión con Él?

Respuesta:

Incluso en el nivel más elevado, tanto en tu mente como en tu corazón, debes buscar constantemente la conexión con Él y aferrarte todo el tiempo a ese punto. Todo lo que ocurre es necesario únicamente para reforzar cada vez más vuestra conexión con Él. ¿Cómo se puede lograr esto? ¿Cómo podemos mantenernos firmes en ello? Creando un sistema, tanto interno como externo.

 

Te parece que, a través del sufrimiento, al menos te acuerdas del Creador. Comprende que el sufrimiento que sientes ahora, a través del cual te parece que te has acordado del Creador, te lo envió Él mismo, y que en ese sufrimiento lo has sentido a Él. Por supuesto, esto vino con un propósito determinado, pero ese no es el propósito en sí mismo. El propósito no es sentirlo en el sufrimiento, sino sentirlo en la unión, en la cercanía.

 

A través del camino del sufrimiento, Él te hace recordar su presencia hasta el punto de que empiezas a sentir la necesidad de Él. Pero, ¿Qué ocurre una vez que sientes esa necesidad? Entonces dices: «De acuerdo, me quedaré aquí y sufriré. Merece la pena soportar el sufrimiento con tal de no olvidarme de Él».

 

¿No? ¿Preferirías estar en un estado de alegría? Pues avanza hacia la alegría.

 

Supongamos que sufres. Así es como el Creador te recuerda su existencia; es su herramienta. Te clava una espina, tú te acuerdas de Él, pero sigues sumido en tu sufrimiento. ¿Es este realmente el tipo de conexión con Él que deseas? En ese momento te encuentras en el sistema de las fuerzas impuras que agotan la abundancia espiritual a través de esta conexión, porque aceptas permanecer en ese estado, y la Klipá (cáscara, impureza) no hace más que fortalecerse.

¿Qué es una Klipá? Es el mal que percibes como procedente del Creador. Esto es exactamente lo contrario de lo que debería ser. Debes convencerte de que estás bajo el control de las Klipot, fuerzas que hay que superar para que puedas sentir que el Creador es bondad y deleite.

 

No pienses que, por el hecho de que Él te haga sufrir, eso te hace acordarte de Él y, por tanto, establecer una conexión con Él. Al contrario, debes alcanzar un estado de unión, de conexión con Él porque compartes una alegría común. El dolor no se puede compartir.

 

Controlar las fuerzas del alma a través de la conexión con el Creador

«Para aplicar este principio y superar las caídas, es indispensable comprender cómo dominar nuestro mundo interior.» En el artículo «¿Cuándo se debe utilizar el orgullo en el trabajo?», Rabash explica la multitud de deseos, cualidades, impulsos y leyes que existen en nuestra alma. Describe cómo podemos adquirirlos y dominarlos para comenzar a gobernar el alma, que es el Kli (vasija) en el cual la persona percibe el mundo espiritual, al Creador.

 

Uno puede dominar todas las fuerzas del alma únicamente mediante el esfuerzo personal durante el descenso. Esto se conoce como MAN (un despertar desde abajo); es precisamente entonces cuando la persona adquiere algo y obtiene dominio.

 

Las caídas (estados en los que la persona se siente alejada de la espiritualidad y la santidad) son inducidas deliberadamente. De repente, la persona ve que no tiene interés en la espiritualidad; siente que puede vivir sin ella, que ya no ejerce ninguna atracción especial sobre ella; que no hay nada especial en ella.

Pero si en tales estados uno se eleva por encima de sus sentimientos —es decir, si a pesar de la falta de interés comprende que esa sensación fue dada intencionalmente y, aún sin interés, sigue adelante apretando los dientes para adquirir lo espiritual—, entonces avanza.

 

El avance ocurre precisamente en esos estados. La medida en que uno logra avanzar durante estos descensos constituye su verdadero progreso. Todos los demás estados que recibe la persona son un despertar desde arriba proveniente del Creador; por lo tanto, no implican ninguna contribución por parte de la persona ni dejan una huella duradera en ella.

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