Vida por el bien del encuentro entre el Creador y la creación

En todo el sistema general de la realidad solo hay dos: el Creador y la creación, la luz Superior y el deseo que Él creó dentro de sí mismo como un punto negro que desarrolla. Este punto se desarrolló hasta un estado en el que comenzó a sentirse existente de forma independiente, es decir, como un ser humano que vive en este mundo y se deja llevar por sus propios impulsos.

 

Dejó de darse cuenta de que es dentro de la luz Superior que lo gobierna, lo hace avanzar y trabaja constantemente en él. Este punto negro, el ser humano de este mundo, no tiene idea de que toda su existencia: todo lo que hace, dice, piensa, siente, decide, está dictado por la Luz, la fuerza Superior. Estamos en tal ocultamiento.

 

Todo nuestro trabajo consiste en revelar esta fuerza Superior y darnos cuenta de que actúa dentro de nosotros y no nos deja libertad en nada, excepto en una cosa: desear que regrese y tome el poder sobre nosotros, como en realidad lo hace, sin que nos demos cuenta.

Avanza y trabaja  en  El punto negro es el germen del alma

Por lo tanto, hay dos mundos: el mundo inferior en el que supuestamente nos dejamos a nuestra suerte y el mundo Superior donde revelamos que todo viene de Arriba, de la luz, del Creador. Lo principal en este trabajo es determinar el lugar de nuestra libertad de elección, donde podemos, a través del ocultamiento y la revelación, encontrar nuestra libertad entre ellos. Solo en él existimos verdaderamente como creación.

 

Fuera de él, estamos bajo el control total del Creador, ya sea inconscientemente o con conciencia de ello. Pero en algún lugar en el medio entre uno y el otro hay un punto especial en el que podemos establecer nuestra independencia. Se puede encontrar tratando de caminar con fe por encima de la razón. Gradualmente, se revela la importancia del Creador, que está por encima de la importancia del ser humano.

 

Esto se revela desde arriba, y una persona comienza, al menos a veces, a sentir que el Creador es más importante que ella misma, está dispuesta a invertir toda su vida, toda su fuerza, en Él. Este sentimiento viene, desaparece y reaparece. Tal obra se llama fe por encima de la razón, otorgar por encima de la fuerza de recepción. Antes de eso, todo se basaba en el deseo de recibir placer, que se revelaba dentro de una persona.

Se le llama “el viejo y necio rey”, pero también crece constantemente junto con la fuerza de la fe, en oposición a ella, para crear una oportunidad para que una persona, entre estas dos fuerzas, establezca su independencia como una línea media. Allí, en el medio, en la línea media, el Creador y la creación se encuentran.

 

La realización de este trabajo solo es posible dentro del grupo, dentro de la decena. Alcanzar la garantía mutua y la unificación en torno al Monte Sinaí es un requisito indispensable para recibir la fuerza de la fe desde lo alto.

El trabajo solo es posible dentro del grupo Preparación para el encuentro entre el Creador y la creación

Embriagado de otorgamiento

 

Aquellos justos que han sido recompensados con la plenitud, elevando MAN para esa unión sublime, ya no tienen recepción para sí mismos. Además, el MAN que elevaron era para otorgar, no para recibir.

 

Con las buenas obras, el MAN corrigen la pantalla para la Nukva y la califican para esta gran unión donde la misma es la luz retornante que se eleva desde la pantalla de la Nukva y hacia arriba, ya que todo lo que se eleva desde abajo hacia arriba es otorgamiento y repulsión de la recepción para uno mismo. En ese momento, la unión al chocar con la luz superior tiene lugar, la luz superior se viste con una prenda de la luz retornante ascendente  (Rashbi, Zóhar para todos, vol. 1, “Introducción al Libro del Zóhar”, Estás en asociación conmigo, p. 63).

Pregunta

¿Qué significa elevar la Luz retornante en nuestro trabajo con nuestros amigos en el grupo?

Respuesta:

En nuestro caso, un ascenso desde abajo hacia arriba significa que despertamos a una mayor conexión entre nosotros y deseamos que la fuerza del otorgamiento mutuo reine entre nosotros, lo que traerá satisfacción a nuestro Creador. Es como los niños que dejan de pelear para hacer feliz a su madre.

 

Elevar la luz retornante significa elevar el valor de la cualidad del otorgamiento en la que queremos vivir, incluirnos en el otorgamiento y corresponder a ella. Es como si vertiéramos líquido sobre una esponja y quisiéramos que se absorbiera por completo, que penetrara en cada poro.

 

De la misma manera, queremos absorber la cualidad del otorgamiento para que entre en todos nuestros capilares y células, en todos nuestros átomos, saturando todo nuestro ser tan profundamente que incluso los electrones comiencen a girar en la dirección opuesta. El otorgamiento debe entrar plenamente en nuestra mente, nuestro corazón, nuestras sensaciones, nuestra percepción del mundo y su análisis, en todas nuestras decisiones.

 

Es imposible imaginar cuánto cambiará todo. A veces una persona cambia drásticamente bajo la influencia de ciertos eventos, pero aquí estamos hablando de una transformación mucho mayor. Queremos que esta cualidad entre en nosotros y tome el control total en todos los aspectos, incluso si no soy consciente de que estoy bajo una nueva autoridad, como un borracho que ha perdido su razonamiento egoísta.

Despertamos una mayor conexión entre nosotros  Un pacto en la Luz Retornante

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