El amor a los amigos en la Cabalá: Cómo no perder de vista la meta espiritual

El amor a los amigos como medio para alcanzar al Creador 

¿Cómo verificamos que la meta no haya sido reemplazada por el medio?

 

Para responder a esto, en el caso de que olvidemos que adquirimos el amor a los amigos para acercarnos al Creador, pero nuestro pensamiento general siga dirigido hacia la meta, esta puede recordarse mediante medios sencillos, como gritar la palabra «meta» o recibir un recordatorio de otra persona. Esto funciona incluso en nuestro nivel.

 

¿Por qué olvidamos la meta espiritual? 

 

Olvidar la meta es consecuencia del ocultamiento. Por supuesto, necesitamos apoyarnos en los demás para recordar, y quien recuerda debe recordárselo a todos. Sin embargo, en principio, es imposible recordar la espiritualidad si esta no está iluminando para ti. En tal caso, aunque escribas recordatorios en todas las paredes, no verás lo que has escrito. Si nuestro deseo de recibir no está dirigido hacia ello, no lo veremos. Así es como estamos constituidos. ¿Por qué no vemos la espiritualidad? Nuestro deseo de recibir no puede sentirla cuando no está dirigido hacia ella. Lo mismo se aplica a cualquier sentimiento y a cualquier otra cosa en la vida.

 

El valor del tiempo y la unión entre pensamiento y acción 

Por lo tanto, incluso en ese estado en el que no recordamos el propósito de la existencia, diversas acciones que realizamos se combinarán más tarde con pensamientos e intenciones que llevamos a cabo en otro momento. Esta es la razón por la que existimos en este mundo, que es un nivel donde existe la realidad del tiempo. En la espiritualidad, en el momento en que hacemos algo, si estamos en adhesión y actuamos conforme a ella, eso se considera una acción. Si no estamos en adhesión en ese instante, no se le llama «espiritualidad» ni se considera una acción. Sin embargo, en este mundo, cada esfuerzo puede conectarse posteriormente con cada pensamiento y operar en conjunto. Esta es la maravilla especial que existe en este nivel inferior llamado «este mundo».

 

Baal HaSulam escribe sobre esto en «Un discurso para la culminación de El Zóhar»: un alumno que está con su maestro no se encuentra constantemente en estado de adhesión con él; sin embargo, si le sirve una taza de té y solo más tarde piensa que, al hacerlo, deseaba conectarse con la espiritualidad, el pensamiento y la acción actuarán en conjunto, tal como si realmente hubiera servido el té al maestro con el propósito de lograr dicha conexión. Es decir, el tiempo juega a nuestro favor. El tiempo conecta todos los esfuerzos, todo aquello que por nuestra cuenta no logramos vincular. Gracias a esto, ascendemos por los grados espirituales.

 

La relación con el maestro y el grupo en el trabajo interno

Cuando estamos constantemente en compañía de una gran personalidad, muy cerca de ella, resulta difícil mantener una actitud correcta. Es natural que, de repente, sintamos desprecio o falta de deseo —que no tengamos ganas— y que nos cansemos de aprender de esa persona. Esto sucede porque vemos un cuerpo físico —es decir, no percibimos diferencia alguna entre nosotros y esa gran personalidad—, mientras que su esencia interior permanece oculta. Por ello, Baal HaSulam afirma que, aunque realicemos acciones impulsados ​​por una necesidad, por una obligación humana o por la incomodidad de no hacerlas, si posteriormente asociamos a dichos actos motivos espirituales —como el deseo de alcanzar la espiritualidad a través de ellos—, el pensamiento y la acción terminarán uniéndose; esto ocurre incluso más tarde, cuando ya no estamos cerca del maestro y resulta más sencillo reflexionar sobre el asunto. Lo mismo sucede con la relación de amor a los amigos en la Cabalá. Lo fundamental es actuar, para que el pensamiento futuro tenga algo en lo cual revestirse. 

 

Sostenganse unos a otros      Lo que pide el maestro cabalista a sus alumnos

 

La estructura del alma y la comprensión de nuestros estados 

¿Por qué no siempre es posible comprender una acción o un pensamiento?

 

La complejidad de nuestra conexión en Adam HaRishón 

Nunca sabemos por qué actuamos de una forma u otra, por qué nos vemos zarandeados de un pensamiento a otro, de un estado a otro, ya que todo ello depende de la estructura interna del alma. Debemos analizar ahora este deseo y, después, otro, siguiendo la estructura del alma. No sabemos con qué almas y en qué asuntos estamos conectados dentro de la estructura del alma colectiva (Adam HaRishón). No nos conocemos a nosotros mismos y, mucho menos, conocemos las almas con las que estamos conectados ni el tipo de conexión. No hay forma de que podamos saberlo basándonos en los cuerpos físicos de las personas conectadas a nosotros.

 

Por lo tanto, se nos presentan diversas situaciones y estados que nos parecen coincidencias, ya que si pudiéramos ver la estructura completa de Adam HaRishón, desde su interior sabríamos lo que debemos hacer ahora, lo que haremos en el momento siguiente y lo que se nos concederá en el futuro.

 

Por esta razón, los cabalistas nos dan un consejo sencillo al respecto: en cualquier situación en la que nos encontremos, no hay que calcular junto con las demás almas cómo actuar. Estamos en un cuerpo, y ni siquiera el cuerpo necesita pensar en cómo funcionan todas sus células en cada momento, ni en cómo está organizada y funciona cada célula para saber cómo debe actuar. Al fin y al cabo, el cuerpo funciona tal y como fue diseñado, como un sistema cerrado con todas sus partes, incluso la más pequeña, pero no estamos en el nivel en el que podamos reconocerlo. En nuestro estado actual somos completamente incapaces de comprenderlo. Solo más adelante, al final de la corrección, cuando estemos integrados en este sistema sin ninguna perturbación, se revelará toda la estructura con todas sus funciones.

 

Un sistema      Trabajo sobre la restauración del alma

 

Un consejo práctico para avanzar hacia el propósito de la existencia 

Por lo tanto, el consejo general más correcto y sencillo que se nos da es que nosotros, nuestra acción y nuestra meta deben ser una.

 

Descendimos de la raíz donde estábamos unidos al Creador. ¿Quién es el Creador? El Creador son todas las demás almas en las que estamos incorporados, y todas juntas reciben la luz Superior en su interior.

 

Esta sensación en nuestro interior se denomina «el Creador». No sabemos qué hay fuera de nosotros. Fuera de nosotros está Su esencia. Lo que recibimos en conexión con todas las demás almas en el estado corregido, al final de la corrección en nuestra raíz, se denomina «el Creador». «Por Tus acciones Te conocemos». Lo conocemos a través de nuestra sensación. Debemos anhelar esto desde lo más profundo de la acción que ahora realizamos. Si nos esforzamos constantemente de esta manera, insistiendo únicamente en este punto, al final lo alcanzaremos con precisión.

 

Es imposible entregarle a alguien este magnífico programa en su totalidad para que, antes de realizar incluso la más mínima acción, lo comprenda de forma plena y sabia, con control absoluto, y lo entienda de principio a fin. ¿Cómo podríamos conocer todo el sistema de antemano antes de estar unidos a todas las almas, con todas las partes del sistema, como una sola estructura? Por lo tanto, se nos ofrece una solución. Si deseamos formar parte de este sistema como partes buenas y activas, debemos proponernos que nosotros, nuestra acción y nuestro estado de unión con el Creador sea uno. Debemos desear desde ahora encontrarnos en el final de la corrección tal y como la imaginamos, desear realizar y crear el estado del final de la corrección.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *