Estamos completamente a merced de la naturaleza y somos guiados en todas nuestras acciones, tanto en el cuerpo como en el alma. Sin embargo, los cabalistas afirman que tenemos libertad de elección; de lo contrario, no tendría sentido crear toda la creación si la fuerza Superior hubiera predeterminado todo lo que sucede en ella.
Sin embargo, el libre albedrío existe por encima de nuestra vida actual, únicamente allí donde deseamos elevarnos por encima de nuestra naturaleza egoísta, a una dimensión superior, en la cualidad de otorgamiento.
En este ascenso de un grado a otro podemos optar por elevarnos bajo los embates de la naturaleza si no deseamos usar nuestro libre albedrío ni esforzarnos por nosotros mismos, o avanzar por nuestra propia voluntad en la misma dirección, es decir, considerar la meta deseada. Cuando buscamos las fuerzas que nos ayudan a ascender, allí encontramos nuestra libertad de elección.
Los cabalistas explican que la libertad de elección existe al construir el entorno adecuado. En cualquier caso, avanzo bajo la influencia del entorno, que no suelo elegir yo mismo.
Puedo elegir mi entorno conscientemente, y así, acelerar mi progreso y cambiar la naturaleza de mi ascenso. En lugar de ser zarandeado por los golpes del destino como un animal apaleado, puedo ascender por un hermoso camino; por mi propio deseo, lleno de sentimiento, comprensión y fuerza interior, como corresponde a un ser humano.
Tenemos una sola opción: ¿Cómo se expresa nuestra libre elección?
Si examino la meta, deseo acercarme a ella y comprendo que para acelerar mi desarrollo debo atraer más Luz de la que me llega naturalmente, entonces hago uso del medio que me es dado, que se llama Torá, la luz Superior que me atrae y me devuelve a la fuente.
Respecto a este trabajo, está escrito que si lo dejamos, un solo día, sin realizar nuestra libertad de elección, nuestro desarrollo se detiene durante dos días y se nos impide avanzar de forma independiente. Las fuerzas superiores naturales empiezan a actuar sobre nosotros.
No basta con perder el esfuerzo que no invertimos, esto no nos enseñaría nada; por lo tanto, debemos recibir un castigo ligeramente mayor que nuestra culpa, para que cuando surja un obstáculo más fuerte la próxima vez, tengamos cuidado de no tropezar con él.
Así dice la ley espiritual: “Si me dejas un día, yo te dejaré dos”
No perder la persistencia Alégrate en el trabajo doblemente de arduo
Siente la importancia del Creador
Pregunta:
¿Qué debo hacer con el fin de sentir la importancia y la grandeza del Creador que viene de los amigos?
Respuesta:
Debes respetar a un amigo por las cualidades que tiene, por el hecho de que se revela en el grupo, y entonces comenzarás a recibir a través de él la luz del Creador.
Pregunta:
¿Y quién me da esta importancia del Creador? ¿El Creador? ¿O es mi propio esfuerzo?
Respuesta:
El Creador comienza, pero tú lo completas. En la base de estas acciones se encuentra la plegaria.
Pregunta:
¿Cómo puedo hacerlo para que se convierta en una verdadera plegaria, y no solo en un lloriqueo y una queja?
Respuesta:
Piénsalo. Piénsalo todo el tiempo.
Despierta al Creador
Nosotros mismos debemos despertar al Creador para que nos dé el deseo de otorgar. No basta con que tengamos el deseo de recibir, porque también debe existir un deseo positivo por parte del dador para que nos dé un nuevo deseo de otorgar.
Aunque en lo alto existe un deseo general de hacer el bien a Sus creaciones, Él sigue esperando que nuestro deseo despierte Su deseo.
En otras palabras, si no somos capaces de evocar Su deseo, es una señal de que el deseo por parte del receptor aún está incompleto. Por lo tanto, precisamente al rezar para que haya una voluntad superior, nuestro deseo se convierte en un deseo genuino, en un Kli (vasija) adecuado para recibir la abundancia (Baal HaSulam, Shamati 57, “Lo acercará a Su voluntad”).
La apelación constante al Creador desde la decena acabará por demostrar que nuestra petición es genuina y provocará una respuesta. El Creador es una ley de la naturaleza. Necesitamos alcanzar un cierto umbral de esfuerzo, entonces recibiremos una nueva vida desde arriba, una nueva propiedad: la propiedad de otorgar.
Aún no hemos cruzado este umbral, lo que significa que todavía no tenemos este deseo. No seremos capaces de utilizar correctamente la cualidad de otorgamiento, sino que la utilizaríamos de forma egoísta. El gobierno Superior no lo permitirá de ninguna manera.
Por lo tanto, el despertar constante del Creador desde la decena es una condición necesaria para que el deseo genuino emerja en la decena con la magnitud y calidad adecuadas. ¡Nuestro éxito depende únicamente de esto!
Una nueva vida desde arriba La mejor opción es la que despierta más la plegaria al Creador

