El Creador se reviste a Sí mismo en la creación y nosotros lo revelamos

Este es el significado de las palabras en El Zóhar (Tikunim): «Invierte Ratzon (deseo) y encontrarás Tzinor (conducto)…». Significa que el conducto es opuesto al deseo, ya que lo obliga y hace lo contrario de lo que este quiere.

 

Cuando hablamos de la vasija en general, es decir, de la vasija y la pantalla juntas, lo definimos con el nombre de «conducto». Cuando hablamos de la luz, la vasija y la pantalla juntos, es decir, la luz que se reviste de la medida del conducto, lo definimos con el nombre de «línea», y cuando hablamos de una vasija en la que no hay pantalla, lo definimos con el nombre de «círculo». (Baal HaSulam, «El estudio de las diez Sefirot»).

 

Maljut, la creación, el deseo de disfrutar, adquiere las propiedades de otorgar dentro de sí misma debido a todo tipo de peticiones, plegarias y exigencias. Estas nuevas propiedades de otorgamiento se combinan con su propiedad natural de recibir; de esta combinación de los dos opuestos —el deseo de disfrutar y la intención de otorgar revestida en él— nace una nueva vasija (Kli). El deseo de recibir toma la forma de otorgamiento, y en la forma de tal otorgamiento, se revela la conexión entre la cuarta etapa y la raíz, la creación y el Creador.

 

Todo sucede dentro de la creación. En esa esfera redonda (Igul) que existía antes, ahora se extiende una línea (Kav). En otras palabras, vemos cómo la creación libera un espacio dentro de sí misma donde puede entrar el Creador. ¡Crea este lugar a partir de su nuevo deseo vacío que desarrolla!

 

Este no es el deseo que recibió desde arriba, del Creador, porque entonces habría sido el deseo de disfrutar, la cuarta etapa en sí misma, que quiere llenarse a sí misma. Pero la creación añade nuevos deseos a todos los que hay en ella por naturaleza para revelar las propiedades del otorgamiento. Cuando esta propiedad del otorgamiento llega a una persona, ya hay un lugar donde puede revestirse y existir.

 

Así es como el Creador se reviste a Sí mismo en la creación, y nosotros lo revelamos. Por eso se le llama el Creador (Bo-Re), que significa «ven y ve».

 

En esta manifestación del Creador, revelamos un cierto orden, una conexión entre nosotros llamada diez Sefirot. La primera Sefirá, Kéter, es el Creador, la última es la creación, Maljut, y las Sefirot intermedias son relaciones entre ellas en ambas direcciones: de Kéter a Maljut y de Maljut a Kéter.

 

En estas Sefirot, también hay canales directos (Yashar) de conexión entre el Creador y la creación, y Sefirot redondas (Igulim), también una conexión, pero una que la creación aún no puede realizar por sí misma, sintiéndola solo en una dirección, desde el Creador hacia sí misma. El invitado siente que el anfitrión quiere darle casi todo el mundo de la infinidad, además de lo que recibió en un conducto estrecho, como un fino rayo de luz (línea). Sin embargo, el invitado aún no puede aceptar esta infinidad y siente que es una luz que lo rodea.

 

Entonces, hay una línea, es decir, un conducto lleno de luz, como una cueva que, cuando se llena de agua (la luz de Jasadim), se llama pozo. Toda la luz se revela dentro de este conducto, que se llama línea.

 

Todo lo demás permanece en su entorno por ahora, como las vasijas circulares (Kelim) y las luces circulares.

Examina tus deseos

Pregunta

¿Cómo puedo determinar si mis deseos obstaculizan la espiritualidad o no?

Respuesta:

Todos nuestros deseos que están dirigidos a revelarse y cumplirse a sí mismos son opuestos a lo que estamos destinados a alcanzar. Son contrarios a la intención del Creador de deleitarnos en última instancia y por completo dentro del deseo de otorgar, a través del cual nos volvemos similares a Él y conectados con Él.

 

Por lo tanto, nuestra tarea es examinar nuestros deseos a la luz del Creador, es decir, comparando con Sus deseos. Aquellos que son incompatibles con el objetivo del Creador los definimos como Klipot, fuerzas opuestas al propósito de la creación. Por lo que, las dejamos de lado y nos dedicamos únicamente a satisfacer aquellos deseos que están destinados a la satisfacción de los demás.

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