Adam HaRishon es llamado “el primer hombre”, pero es un nombre que nos confunde porque nos hace pensar que somos similares a él, porque también se nos llama así en tanto personas. Pero, en realidad, se trata de un Partzuf espiritual (sistema de otorgamiento) con el que aún no tenemos conexión alguna, ni siquiera un solo punto de contacto.
En la medida en que adquiramos el deseo de disfrutar por el bien de otorgar, comenzaremos a integrarnos en este sistema. Pero no será el «yo» que percibo hoy, ni mi cuerpo físico ni mi personalidad. Se trata de un deseo completamente nuevo, una nueva intención, percepción y sensación; todo es nuevo.
Por lo tanto, no pienses todavía que perteneces al Partzuf espiritual de Adam HaRishon. Adam HaRishon es una construcción de un alma corregida. Y si estoy en un estado de otorgamiento a mi prójimo, adopto sus deseos y trabajo con ellos en la práctica, finalmente construyo el Partzuf de Adam HaRishon a mi alrededor.
Pero si no tengo ningún deseo de otorgar a mi prójimo, carezco del material para crear este Partzuf. Tengo que crear una intención de otorgamiento sobre mi material (deseos), procesarlo, organizarlo, dividirlo en Rosh (cabeza), Toj (cuerpo) y Sof (fin), trabajar con intenciones, planificar y actuar.
Si me moldeo de esta manera, me convertiré en parte de Adam HaRishon, y seré llamado «hombre» (Ben Adam, hijo de Adam). Mientras tanto, no tengo ninguna conexión con él.
El cuerpo de Adam HaRishon es el deseo de todas las almas. Si quiero formar parte de Adam (y cada uno de nosotros, en última instancia, debe hacerlo), necesito incluir los deseos de otras personas de todo el mundo y comenzar a cumplirlos.