“No todos los que quieren tomar al Señor pueden venir y tomar. Por eso necesitamos a los justos de la generación. Adhiriéndose a un verdadero maestro, cuyo deseo es solo otorgar, y entonces uno debe hacer las cosas que le gustan a su maestro, es decir, odiar lo que su maestro odia y amar lo que su maestro ama, entonces podrá aprender Torá que no será una poción de
muerte” (Baal HaSulam, Shamati 245, «Antes de la Creación del Recién Nacido»).