Cada uno de nosotros tiene su propio deseo. No podemos individualizarlo y de alguna manera delinearlo, pero está separado y por lo tanto no desaparece. Constantemente lo desarrollamos y complementamos hasta que comenzamos a sentir al Creador dentro de él.
En este momento todavía estamos en el nivel de Néfesh (inanimado), y el siguiente nivel es Rúaj (espíritu).
Rúaj es el nivel en el que sentimos que algunos cambios están ocurriendo dentro de nosotros. Entonces nos volveremos más sensibles a nuestros estados, los estudiaremos más y comprenderemos de qué hablan y cómo pueden conectarse entre nosotros.
En este nivel, las almas se corrigen a sí mismas transmitiendo la luz que han recibido a los demás y así se conectan con todo el mundo.