Siempre comenzamos el trabajo en Lo Lishmá (con el fin de recibir) y luego accedemos a la propiedad de Lishmá (con el fin de otorgar). En este punto, el acusador pregunta: “¿por qué se les dan estas cosas sublimes por las que no trabajaron ni esperaron?” En este caso ¿cuál es la astucia de la acusación?