La familia y el salario espiritual

Asimismo, si los pies caminan y las manos compran y dan alimento al cerebro, el cerebro tiene fuerza para pensar (Rabash, Notas 503, “Asociación”).

Así como el cuerpo con todos sus órganos depende de las órdenes del cerebro, así en una familia el marido y la mujer se complementan, crean una familia y todo lo demás se mueve de acuerdo a su trabajo mutuo.

Pregunta:

¿Quién en la familia es el cerebro, quiénes las manos y quiénes las piernas?

Respuesta:

En la familia la mujer trabaja más y el marido aporta el salario.

Pregunta:

¿Qué clase de salario espiritual podría aportar el marido?

Respuesta:

El salario espiritual es lo que ellos crean como familia; dan niños a luz, los crían y construyen un hogar; en general, todo lo que hacen lo comparten entre ellos, a medida que una mujer desea saber qué estudia su marido, poco a poco va aprendiendo.

Pregunta:

¿Y esto tiene que ver con la vida cotidiana, con las cosas simples?

Respuesta:

Precisamente, las cosas sencillas de la vida cotidiana. Si la esposa hace todo lo necesario para que el marido tenga alimento, salud y fuerzas para el trabajo y el estudio, entonces de ello recibe su parte, no solo de preparar y mantener el hogar, sino también de pertenecer de algún modo a los atributos espirituales.

 

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