Israel fue hecho por el Creador, el corazón del mundo entero. Y así es Israel entre las naciones, como un corazón entre los órganos. Y así como los órganos del cuerpo no pueden existir en el mundo ni siquiera un minuto sin el corazón, todas las demás naciones no pueden existir en el mundo sin Israel (Zóhar para Todos, Vol. 7, “Pinjás”).
Algunas naciones viven tan lejos del pueblo de Israel que no tienen conexión con él y sin embargo existen. No se trata solo de la mera existencia, sino de un significado más profundo, de una conexión con el centro del mundo con el Creador, que para otras naciones solo puede ser a través de Israel.
Y como la gente inconscientemente busca esta conexión a través de Israel y no la encuentra, esto los lleva a odiar al pueblo de Israel, así surge el antisemitismo. La gente no entiende de dónde viene su odio, pero en realidad, la razón interna reside en el sentimiento de que no pueden encontrar a través de Israel el centro del mundo desde el cual podrían llenarse a sí mismos y a sus almas.
Por lo tanto, culpan al pueblo de Israel y piensan que si pudieran eliminarlo, de alguna manera podrían arreglar su propia existencia. Pero no funcionará de esa manera.
Israel debe ser el corazón del mundo entero, el centro de unidad a través del cual todas las naciones del mundo se unen entre sí y con el Creador. La conexión del mundo con el Creador pasa por Israel. Israel debe elevar una oración por todas las naciones del mundo y sentir como propio su deseo.
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