Pregunta:
En la Cabalá, el Creador se viste en cada persona, en cada uno de nosotros. Por ejemplo, cuando usted habla con alguien, ¿percibe a esa persona como el Creador que habla a través de ella?
Respuesta:
Depende de mi enfoque y de lo que necesito de la interacción.
Si necesito responderle a alguien en su nivel para que me entienda, me relaciono con él en ese nivel en lugar de conectarme con el Creador que está dentro de él.
En este caso, no veo a la persona como un individuo, sino como la naturaleza. No como una personalidad, sino como una parte de la naturaleza a través de la cual el Creador se manifiesta en relación conmigo. Por lo tanto, no veo a la persona frente a mí. Veo una masa de naturaleza, de humanidad, a través de la cual observo al Creador, sus acciones y su actitud hacia mí.
Sin embargo, cuando deseo ver a la persona y su individualidad, necesito percibir al Creador mientras desciende al nivel de esa persona, elevarla y moldear, dirigirla a mí.
Luego me dirijo a esa persona directamente, mientras considero la influencia del Creador sobre ella y mi propia influencia sobre esa persona, para que nuestras influencias —la mía y la del Creador— se alieen dentro de ella y le permitan elevarse.
Pregunta:
¿Es un esquema complejo? ¿Separan a las personas en dos grupos?
Respuesta:
¡Por supuesto! Si se trata de una persona con un punto en el corazón que necesita avanzar, si es mi estudiante con quien debo interactuar de esta manera, me relaciono con él como lo hace el Creador: como un individuo espiritual único, distinto y no solo como una masa.
Este enfoque se aplica a personas con un punto en el corazón que trabajan sobre sí mismas y alcanzan un nivel en el que representan una individualidad espiritual. No hay muchas personas así, se supone que no debe haber muchas.
Personas con un punto en el corazón ¿Cuándo se originó el punto en el corazón?

