Existe un estado en el que uno se siente de pie ante el rey, esforzándose por complacer al Creador y uno sabe lo que está dando. Pero de repente, las circunstancias externas apagan estas impresiones y aparece el temor al Creador, una inquietud de que se ha hecho algo malo. ¿De dónde viene este temor y cómo podemos superarlo?