“Ser otorgante” significa que a una persona se le concede permiso para el ascenso espiritual, para pasar de un grado al siguiente, de éste, a uno superior, y así sucesivamente. No tienen ni pueden tener nada más.
Si están correctamente sintonizados con la obtención del mundo Superior, entonces esa es su única meta. Cada vez que una persona asciende un peldaño más, se le conceden poderes espirituales y, al alcanzarlos, se asciende gradualmente.