Lo más importante es que una persona sienta que tiene control sobre su «burro» y le diga: «Lo que te estoy dando ahora no es porque te ame, sino para que puedas hacer el trabajo necesario para el Creador. Todo lo que recibes, lo recibes en la cantidad que quiero darte». ¿Por qué hago esto? Para que el Creador se beneficie de ello; de lo contrario, no te daría este trabajo».