Inicialmente estamos conectados con nuestra naturaleza pecaminosa: el egoísmo; por lo tanto, primero debemos descubrir cómo salir de él, elevarnos por encima de él y luego realizar todas las demás acciones.
Nacemos, nos desarrollamos y vivimos con nuestro egoísmo, que es opuesto al Creador. Por lo tanto, debemos alcanzar ese estado para elevarnos cada vez más por encima del ego, y finalmente, comenzar a trabajar en su contra.