Es precisamente esta discrepancia entre las personas de la decena, cuando uno está en un estado, otro en otro estado y el tercero en un estado diferente, lo que da el resultado correcto. Este quiere rezar y aquel quiere estudiar; este quiere difundir y aquel cree que lo más importante hoy es hacer una película para difundir.
Cada uno tiene sus propios estados, por lo que todos deben entender que fusionarlos en una sola dirección hacia el Creador traerá el resultado correcto. Cada uno desde su propio punto.
Así que no hay que preocuparse porque todas las personas sean diferentes. Siempre variarán más y más en la decena, pero si se esfuerzan hacia el Creador, entonces Él los une.
Por eso se dice: «En Él se alegrará nuestro corazón», es decir, en Él nos unimos. Esto es muy importante, no estaremos unidos hasta que nos incorporemos al Creador.