La frase «la inclinación del corazón del hombre es mala desde su juventud» significa que desde el principio solo tenemos una naturaleza: el deseo de recibir por recibir. El deseo de recibir no es naturaleza, es materia; es decir, no es ni buena ni mala, sino simplemente un deseo de disfrutar. La división entre el bien y el mal depende de lo que queramos disfrutar exactamente.
La intención de disfrutar para uno mismo se llama «maldad». ¿Por qué debe considerarse maligno el deseo de disfrutar? Porque el Creador diseñó un sistema en el que el deseo de recibir por recibir causa sufrimiento. Sin embargo, se necesitan varios años para aprender que el deseo de recibir por recibir conduce al sufrimiento. Por lo general, el alma tarda miles de años en darse cuenta conscientemente de que el deseo de recibir para uno mismo es perjudicial.
En la encarnación en la que recibimos el punto en el corazón, empezamos a temer nuestros propios pensamientos que actúan constantemente por interés propio. Sentimos que esos pensamientos traen problemas, pero no sabemos cómo escapar de ellos. ¿Cómo podemos detener un pensamiento que opera naturalmente fuera de nuestro control? Vemos este deseo dentro de nosotros y tratamos de desarraigarlo, y de tal manera, nos damos cuenta de que «la inclinación del corazón del hombre es mala desde su juventud.» En la sabiduría de la Cabalá, esto se conoce como el encuentro de la persona con la serpiente.
Solo después de observarnos desde la perspectiva del punto en el corazón, cuestionarnos quiénes somos y nos darnos cuenta de que no podemos enfrentarnos a nuestro propio deseo de recibir por recibir (ya que todo nuestro ser está absorbido por este deseo). Nacimos para sufrir y solo tenemos como apoyo el pensamiento que nos critica y analiza; entonces, nos dirigimos al Creador para que nos libere de esta aflicción.
Esta es la corrección, así podemos comprender lo compleja que es la situación. Pasa mucho tiempo antes de que descubramos que «la inclinación del corazón del hombre es mala desde su juventud»; sin embargo, cuando alcanzamos esta comprensión, nos volvemos dispuestos a imponernos una restricción, cuyo resultado se llama «plegaria.» El sentimiento en nuestro corazón de querer liberarnos de nosotros mismos, cosa que no podemos conseguir, nos lleva a esta restricción. Después de la restricción, vivimos una vida diferente.
Inclinación al mal ¿Cómo podemos romper el muro de la inclinación al mal?
No tengas miedo de cometer errores
Pregunta:
Se dice que una persona tiene una inclinación al bien y otra al mal, que debe comprobar si su cuerpo está de acuerdo con cumplir un determinado mandamiento. En el camino espiritual, el cuerpo (nuestra inclinación al mal) siempre está en desacuerdo con la inclinación al bien. ¿Qué significa conseguir su acuerdo?
Respuesta:
Debes hacer un esfuerzo como si realmente quisieras cumplir el mandamiento y sintieras cuánto contradice la naturaleza de la creación. Luego, da un paso atrás y encuentra la fuerza para pedirle al Creador que te ayude a realizar la misma acción.
Pregunta:
¿Y si realicé la acción y cometí un error?
Respuesta:
Cometiste un error. Puedes pedirle al Creador que te explique en que te equivocaste, que realizaste una mala acción, quizás incluso terrible, espantosa en contra del Creador, pero ahora te has dado cuenta de ello y te arrepientes profundamente. En tal caso, la acción se borra, como si nunca hubiera sucedido.
Pregunta:
En el trabajo de la decena sucede a menudo que algunos amigos están de acuerdo en realizar una determinada acción en pro de la unidad mientras que otros creen que es incorrecta. ¿Cómo podemos guiarnos por el hecho de que es mejor actuar y ver si la acción fue correcta o no?
Respuesta:
Debes llevar a cabo todo lo que creas necesario en la práctica. Incluso si la acción fue incorrecta, improductiva o contraria a la voluntad del Creador, aun así aprenderás mucho de ella. Por lo tanto, bajo ninguna circunstancia debes contenerte; haz todo lo que puedas.

