Debemos rezar por todo, y dirigirnos solo al Creador porque Él es la fuente de todo lo que nos sucede. No hay nada que no venga directamente de Él.
El Creador es el campo de fuerza que nos mantiene unidos. Existimos en este campo, y cuando rezamos, con nuestros deseos despertamos el deseo de este campo y sus fuerzas físicas, que aún nos son esquivas porque trabajan para otorgar.
Nosotros los egoístas trabajamos para recibir, y este campo es espiritual, funciona para dar, y por eso no lo sentimos. Pero en el momento en que comenzamos a pedir la unificación y nos elevamos por encima del egoísmo, nos volvemos algo similares al campo del Creador.
Entonces influimos en ella, y ella nos afecta a nosotros, éstas son las leyes de la física, no hay nada sobrenatural aquí; por lo tanto, podemos pedir cualquier cosa, cualquier pequeña cosa, desde el trabajo de una sola célula a todo el organismo a la interacción con familiares, amigos y el mundo, con cualquier cosa y cualquier persona.