Abraham vio que como tenía una Mitzvá que solo podría hacer una vez en su vida, es decir, que solo una vez podría esforzarse en esta Mitzvá, se le ocurrió la idea de preguntar a sus amigos. Si ellos se resistían, él tendría un gran trabajo para vencerlos, y «De acuerdo al esfuerzo, así es la recompensa». Por esta razón, se puso a sí mismo a prueba para recibir la recompensa (Rabash, Notas variadas 622, «Superación»).
Si entendemos lo que significa cumplir una Mitzvá, es decir, una acción deseable a los ojos del Creador, vemos que nos faltan las fuerzas para llevarla a cabo. Entonces nos dirigimos al Creador y le pedimos que nos conceda la fuerza y la importancia de realizar esta acción, y después la cumplimos.
Se dice que «con caridad, debemos superar más de lo que el entorno nos obliga». Esto significa que recibir la fuerza para superarnos y cumplir los mandamientos es misericordia del Creador.
La recompensa por superar los obstáculos es nuestra cercanía al Creador. Esencialmente, este es el verdadero propósito de cualquier mandamiento, es decir, todo lo que el Creador nos pide.