Hay una parábola sobre un sabio que solía llevar agua en dos vasijas, una de las cuales estaba rota. Todos los días traía la vasija rota a casa llena de agua hasta la mitad; un día, la propia vasija dijo: “Lamento no poder cumplir con mi tarea por completo”. El sabio respondió: “Tú la cumples por completo, gracias a ti, riego las flores que crecen a lo largo del sendero de tu lado del camino”.
Por un lado hay una grieta en nosotros, es nuestro egoísmo del que no dejamos de hablar; por otro lado, resulta que esa grieta es necesaria, que da algo, riega algo. ¿Qué riega? ¿Qué puede regar mi egoísmo?