La persona recibe una necesidad y un deseo completos de que el Creador la ayude, ya que ve que de lo contrario está perdida; no solo no está progresando en el trabajo, sino que incluso ve que retrocede. Es decir, le falta fuerza (Baal HaSulam, Shamati, 1, “No hay nada más que Él”).
Cuando empiezo a comprender que toda la imagen del mundo proviene del Creador y que Él me dio un diminuto micro deseo para revelarlo, me doy cuenta de que soy incapaz de actuar. Es decir, el pequeño deseo en sí mismo soy yo, pero no puedo controlar mis pensamientos ni mi fuerza con este deseo y así explorarlo.
Por lo tanto, para dirigir correctamente a una persona hacia el Creador, la persona siempre lo pierde. Aunque encuentra al Creador como la fuente de su visión del mundo, al final, el Creador se oculta. Los intentos fracasan y la persona parece caer.
Aquí, el grupo que me puede ayudar es especialmente importante. Como estoy en un estado de conexión con los de mi especie, puedo confiar en ellos. Yo caigo, ellos se levantan, uno de ellos cae, yo lo atraigo, y así sucesivamente. Todos sacamos a un amigo del río del egoísmo, que lo lleva a un lugar apartado.
Por eso se dice: “Quien confía en el Creador renueva sus fuerzas”. Es decir, quienes ven que no hay nada más en el mundo aparte del Creador y que solo pueden alcanzarlo a través del grupo, de lo contrario no se les revelará, renuevan sus fuerzas a cada instante. Resulta que la caída misma, sobre todo si se produce en grupo, es la causa del ascenso.
Si no soy yo, entonces soy mi amigo; si no soy mi amigo, entonces soy yo. De esta manera, podemos elevarnos constantemente. Si una persona está sola y en descenso, este estado puede durar muchos meses, hasta que el Creador le envíe la fuerza de ascenso. Nosotros mismos lo sabemos, esta condición a veces se extiende durante varias semanas, y no puedo hacer nada al respecto; no puedo salir de este pantano.
Así puedo determinar si estoy en el grupo correcto. Si estoy en el ambiente correcto, no debería sentir que me estoy cayendo porque nuestras interacciones correctas en el grupo siempre nos reavivan.
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La actitud especial del Creador
Pregunta
¿Qué significa creer que todos los estados provienen del Creador y cómo llegamos a tal fe?
Respuesta:
¿Cómo llegamos a creer que todos los estados provienen del Creador? cuando nos damos cuenta gradualmente de que no hay nada más que Él.
Esto ocurre bajo la influencia de la luz superior sobre nosotros. Después de todo, además de que esta luz controla todo, la naturaleza inanimada, vegetal, animada y los humanos, también quiere que el elemento que controla, es decir, la persona, la sienta.
Ésta es ya una actitud nueva y muy especial del Creador hacia el hombre. Es decir, el Creador comienza a atraerlo hacia Sí, lo que despierta en él un sentido de sí mismo. Esta atracción puede ser doble.
Por un lado, el Creador atrae a la persona hacia Sí; por otro, comienza a suscitar en ella todo tipo de pensamientos, perturbaciones e interferencias. Es como si estuviéramos escuchando una transmisión de voz normal mientras experimentamos alguna interferencia en la línea. El Creador hace lo mismo. Él es un maestro en estas cosas y debemos trabajar con eso.
Por lo general, el Creador despierta una conexión con nosotros y, al mismo tiempo, algo negativo, es decir, toda clase de confusión. Digamos que ahora me estás mirando, escuchando, tratando de captar mis palabras, y al mismo tiempo estás imaginando tu almohada, sobre la que estás cayendo. Pero estas interrupciones son necesarias porque así es como fortalecer la conexión.
¿Qué hacer? Pregúntale al Creador. No intentes animarte diciendo: “Ahora voy a hacer algo, tomar una taza de café, calentarme de alguna manera, hacerme enojar”. No hay necesidad de despertar a tu burro; necesitas pedirle al Creador: “El hecho de que me des pensamientos acerca de Ti, ¡gracias! El hecho de que me des el deseo de dormir en lugar de escuchar la lección, ¡gracias! Y también quiero agradecerte por despertarme ahora y hacer que me dirija aún más hacia Ti”. ¡Esto es lo mejor!
Tienes todas las condiciones para empezar a trabajar en la retroalimentación, así es como se hace, de forma muy sencilla; es decir, es preferible no hacer ningún esfuerzo propio. Debe haber un solo esfuerzo: recurrir al Creador en todas las situaciones de la vida hasta que quede claro que no hay nada más que Él, que solo Él está delante de ti.
¿Y tus propios esfuerzos? No hay esfuerzos. ¿Quién eres tú para realizar acciones espirituales, para tomar decisiones? No puede haber nada parecido en una persona, ¡solo una petición al Creador!
Por eso está dicho: “Que Dios te conceda que ores desde la mañana hasta la tarde”. Yo oré, es decir, me volví hacia el Creador, estuve en un diálogo interno con Él todo el tiempo.
La única fuerza del mundo
¿Por qué es tan importante que nos dirijamos al Creador? Porque no tenemos nada más que una relación con la única fuerza Superior del mundo, que lo incluye todo y lo controla todo.
Además, no se trata de una afirmación infundada, sino de algo que debemos revelar explícita y claramente. Lo revelamos desde nuestra convicción de que «No hay otro fuera de Él». Es decir, nosotros lo alcanzamos tanto por Su presencia como por el hecho de que es la única fuerza, tanto por Sus componentes positivos como negativos.
Si esta es la única fuerza que nos creo y nos dio propiedades únicas no solo para existir, sino también para alcanzar al Creador, entonces, por supuesto, es muy importante para nosotros saber cuales son estas propiedades, como desarrollarlas y realizarlas, para de verdad entender esta fuerza, alcanzarla, valorarla, acercarnos a ella y, posiblemente, hacer algunas acciones más en ti mismo: por tu bien o el Suyo no importa.
Resulta que no hay forma de distanciarse, o de aislarse de ella, por un lado. Por otro lado, no hay forma de no afectarla, estamos creados de tal manera que actuamos en ella de todos modos, estamos en ella. Resulta que la cuestión más crítica no es solo cómo nos trata esta fuerza y qué quiere de nosotros, sino cómo influimos en ella en general.
Este tema es el más importante de nuestras vidas porque nosotros y esta fuerza somos los únicos que coexistimos: estamos en ella, y determina nuestras vidas en todo.

