El amor al Creador es el amor perfecto a los seres creados

La fe solo puede encontrarse dentro de un grupo. Al fin y al cabo, la fuerza de la fe se basa en la unificación de al menos dos personas. Y, por lo tanto, la pérdida de la fe nos aleja del grupo.

 

Es necesario comprender que no tenemos ni podemos tener ningún contacto personal con el Creador. El contacto solamente es posible desde un recipiente común, un Partzuf espiritual compuesto por diez Sefirot. Solo entonces comenzaremos a sentir la fuerza Superior.

 

No es necesario reunir exactamente diez personas para alcanzar diez Sefirot; puede haber menos. Pero las impresiones de nueve propiedades diferentes deben acumularse en mí además de lo que yo mismo siento. Y si no distingo estas nueve propiedades adicionales, entonces no veré al Creador.

 

Es como una mira que ayuda a enfocar un objetivo. Mi ojo y todos los puntos de mira deben coincidir. Y si me sintonizo con mis amigos, entonces veré lo que está al final de la vista, la meta final.

 

Por lo tanto, mantener una conexión con el Creador en la fe y el otorgamiento solo es posible a través del grupo. De otra manera no podemos sentirlo. El Creador desaparece constantemente, y no tengo forma de sentirlo a menos que me sintonice adecuadamente dentro del grupo.

 

Me esfuerzo por conectar cada vez más profundamente con mis nueve amigos, y cuando al fin logramos una alineación perfecta entre nosotros, se produce un momento, un «clic», en el que la luz se manifiesta y percibo al Creador. Los Kelim, los deseos de mis amigos, comienzan a brillar, los nueve en relación conmigo, Maljut.

 

No hay otro camino. Todas las aclaraciones, ajustes de la vasija espiritual y la formación de una relación con el Creador ocurren solo entre nosotros. Como se dice: «Del amor a los demás, se llega al amor al Creador».

 

Ninguna acción conduce directamente al amor al Creador. Solo es posible a través del amor a los demás. Cuando todas las acciones dirigidas a amar a los demás se acumulan y este amor se vuelve completo, entonces se llama amor por el Creador.

 

El amor al Creador es el amor perfecto     La decena es el violín del Creador

 

“Ama a tu prójimo”: ¡Es sencillo!

Pregunta:

¿Qué es el otorgamiento?

Respuesta:

El otorgamiento es la secuencia de acciones donde primero anulas completamente tus propios deseos y opiniones, te sumerges en los deseos de otra persona y luego aplicas todas tus habilidades para cumplir o satisfacer sus deseos.

 

Por ejemplo, supongamos que quieres comprar un nuevo teléfono celular, pero tu madre no entiende por qué gastarías tanto dinero en otro “juguete”. Empiezas a explicarle lo increíble que es este teléfono, enumerando todas sus funciones: Internet, vídeo y fotos, etc.

 

Básicamente, estás intentando que ella se conecte con tus deseos, que sienta lo que tú sientes y que admire este nuevo “juguete”. Quieres que ella comparta tu deseo por este nuevo teléfono hasta el punto de que se “entusiasme” con él y desee regalárselo a su amado hijo.

 

A eso se le llama “amor al prójimo”. De la misma manera, debo sentir el deseo del amigo y sentirme obligado a satisfacerlo con todas mis capacidades, incluso antes de satisfacer mis propios deseos. ¡Es como si mis deseos personales ya no existieran dentro de mí!

 

Perderme completamente en mis amigos     Anulación creativa ante los amigos

 

¿Qué nos aporta el amor al prójimo?

 

Un“prójimo” no es cualquier persona, es mi amigo que está frente a mí y poco a poco empiezo a lograr amarlo para llegar a amar al Creador.

Es una fórmula estricta: Primero me dirijo al Creador, y para conectarme con Él, me uno con mis amigos, mis “vecinos”.

¡Trabajo en el amor al prójimo porque es un requisito previo para alcanzar el amor al Creador!

El prójimo y el Creador están interconectados porque, en relación con mi deseo de recibir, ocupan una posición igual, están equidistantes de mí, ¡y siento lo mismo por ambos!

El Creador es todo otorgamiento y el prójimo me parece tan odioso como la cualidad del otorgamiento. Por lo tanto, los rechazó a ambos.

Si no llego al punto en el que me relaciono de igual manera con el Creador y con el prójimo, no podré trabajar correctamente. Es como alinear una mira, poner en línea mi vista, el punto de la mira y el objetivo.


Si me inclino más hacia el Creador o hacia el prójimo, ya no estoy apuntando correctamente.

Debo alinearme con el objetivo para que aquel que lucha por el Creador (Israel), la Luz de la corrección y el Creador se unan en un todo.

Los amigos (un grupo cabalístico) es la vasija espiritual, el sistema de almas, mientras que el Creador es lo que llena este sistema.

 

Pero entonces me doy cuenta de que son uno y lo mismo, porque la vasija se vuelve como la Luz. ¡No hay Luz sin vasija, sin Kli ! Y para mí, todo se funde en uno.

 

El grupo se convierte para mí en un ejemplo del Creador. A través de mi actitud hacia ellos, aprendo cómo relacionarme con Él: Amarlo u odiarlo.

 

Después de todo, la única actitud posible hacia el Creador es la de otorgamiento, y aquí, el grupo me es proporcionado para que pueda comprobar hasta qué punto estoy en estado de otorgamiento.

 

¿Qué es lo que crea la distancia, la diferencia, entre el Creador y el grupo? ¡Mi propio egoísmo! Si no fuera por mi ego, no habría distinción entre ellos.

 

¿Por qué sigo sintiendo una diferencia? Porque recibo algo de placer del Creador pero nada del grupo. ¡Esa es toda la diferencia!

 

Descubre el amor al prójimo  ¿Qué es el amor al prójimo según la Cabalá?

 

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