No importa. Yo me anulo aún ante ellos, es decir, ante esa imagen espiritual, ante la apariencia, vasija espiritual, que representan mis alumnos. De hecho, están conectados entre sí internamente, y forman un todo único, muy poderoso, infinito y perfecto. Me anulo en relación con esta unidad interna.
Su conexión, amor, el hecho de que el Creador desea verlos de esta manera y los mantiene en este nivel, todo esto lo siento dentro de mis amigos, el grupo y, se podría decir, de toda la humanidad. Aunque sea un poco más difícil de imaginar, en esencia es así. De lo contrario, no podemos conectarnos con el alma colectiva, el lugar donde reside el Creador.
No me anulo en relación con cada uno de estos individuos en función de sus rasgos externos. Pueden ser pequeños, principiantes o egoístas. Me anulo no ante sus expresiones externas, sino en relación con el deseo divino interior y el alcance que existe dentro de cada uno de ellos, dentro de cada persona en el mundo. Pero ellos no son conscientes de esto.