En el infierno, sí, es aún peor.
El infierno es el tormento de la conciencia. Es un sentimiento del que una persona no puede escapar. A pesar de que ven y comprenden que todo lo que sucede proviene del Creador, que «No hay nadie más aparte de Él», siguen sin poder sacudirse la sensación o el pensamiento sobre «¿Qué he hecho realmente con mi vida?».
Esta culpa no se puede trasladar al Creador porque la persona ni siquiera intentó durante su vida elevarse por encima del gobierno del Creador.
El Creador nos gobierna, pero una persona debe darse cuenta de que todo lo que hace viene del Creador, no de sí misma. Una vez que entienda esto, no habrá razón para preocuparse, sentir vergüenza o sufrir.