Un hombre lo encontró y he aquí que estaba deambulando por el campo. El hombre le preguntó: «¿Qué estás buscando?». Y él respondió: «Busco a mis hermanos. Dime, por favor, dónde están pastoreando el rebaño». (Génesis, 37) (Rabash, «Amor a los amigos – 1»).
Cuando una persona recoge en su interior todas sus búsquedas, dudas, arrepentimientos y aspiraciones previas, alcanza un estado llamado «Yosef» en su desarrollo. La palabra «Yosef» deriva de «asefa» u «osef«, que significa «recoger».
En este punto, el Hombre, con letra mayúscula, aparece dentro de una persona y pregunta: “¿Qué estás buscando?” Esto marca el comienzo de su viaje espiritual.
Antes de esto, uno se sentía desgarrado interiormente y no sabía dónde, por qué, con qué propósito ni cómo proceder. Incluso ahora, la persona no lo sabe, pero el «Hombre» que emerge en su interior comienza a explicarle el propósito de la vida, qué camino debe seguir, a qué dedicarse y qué lograr.
Entonces se pregunta: «¿Qué es lo que quieres?». Y José, en su interior, responde: «Busco a mis hermanos». Esto significa que un estado de verdad se ha manifestado en él y revela el verdadero propósito de la creación. Ahora emprende un camino directo a Egipto, al corazón del egoísmo, hacia el Faraón, para explorar su naturaleza y al corregirla, alcanzar el propósito de la creación.
Es precisamente después de que sus hermanos, es decir, sus cualidades internas, lo traicionaron, lo vendieron y lo redujeron a nada, que comienza a comprender que solo anulándose puede unirse con ellos y sentir verdaderamente su naturaleza, todo lo que está dentro de él pero aún no ha emergido y alcanzar de ello al Creador.
Siente que todas sus cualidades o “hermanos” están en su contra porque su verdadera naturaleza egoísta ahora está comenzando a manifestarse.
Por lo tanto, desde el punto de bifurcación que ha superado, se conecta con ellas anulándose. A partir de ahora, puede incorporarlas todas en sí mismo, es decir, convertirse en José, reuniendo todas sus cualidades previas: Jésed, Guevurá, Tiféret, Netzaj y Hod . Él mismo es Yesod, la última de las seis Sefirot.
José no posee una cualidad propia; solo puede reunir sus cualidades previas, todo aquello a lo que aspira y de lo que es capaz, aquello para lo que es apto y aquello que le falta. Esta es su misión. Solo entonces podrá conectar correctamente con el egoísmo, con Maljut, en la que se manifestará Kéter, la cualidad del Creador.
Comentario:
Afirma que José debe anularse ante sus hermanos para incluirlos en su seno. Pero el artículo dice que ellos deben anularse ante él.
Mi Respuesta:
Se dice así porque sus hermanos son cualidades que debe cultivar en su interior. Inicialmente, existen en él de forma egoísta, y por lo tanto, cuando lo venden como esclavo, cambia su actitud hacia ellos, respecto a cómo debe cultivar estas cualidades.
Inicialmente, aspira a la realización, al Creador, al sentido de la vida, pero aún está revestida de egoísmo general. Pero cuando es arrojado a un pozo y luego redimido, ya desarrolla una actitud correcta hacia su misión. Debe superarse a sí mismo, si antes creía que todos debían unirse egoístamente en él, ahora comprende que solo es necesaria la auto anulación.
Aprecia tu alma
Pregunta:
Si una persona cae enferma y le da vergüenza pedir ayuda al grupo porque cree que el grupo no debe involucrarse en esos asuntos, ¿Qué pierde la persona y qué pierde el grupo? ¿O es solo un problema personal?
Mi Respuesta:
Pierde la oportunidad de ayuda, acercamiento y conexión con sus amigos. ¿Por qué debería avergonzarse? Todo lo que sucede es guiado por el Creador según su plan. Y de nosotros se espera que actuemos en alineación con este plan.
Es crucial no percibir lo que ocurre como algo exclusivamente personal. ¿Qué hay aquí de personal? No somos más que organismos proteínicos interactuando dentro de nuestro propio lodo. Lo más importante para nosotros es elevar el alma por encima de esto. ¿Por qué deberíamos hacer algo significativo de nuestra insignificante existencia material, algo que supuestamente hay que preservar y valorar? Es el alma lo que debemos valorar y tratar de elevar lo antes posible.
Por lo tanto, debemos aprovechar todas las oportunidades, tanto si alguien se siente mal como si se siente bien, en cualquier situación. Si podemos utilizar todo esto para la elevación espiritual, deberíamos hacerlo. ¿Por qué debería valorar los momentos fugaces de mi vida orgánica? Sucede que no comprendo la finalidad de la vida. ¿Para qué se da?
Es así que revelo, creo, moldeo y expando el alma, recibo la luz superior dentro de ella, experimento la existencia eterna y permanezco en ella mientras sigo existiendo dentro de esta forma orgánica transitoria.
Supongamos que me dan un carro para ir del punto A al punto B, pero por el camino empiezo a preocuparme por él, a cuidarlo, a lavarlo, y limpiarlo. Y ahí se acaba todo: Convierto un medio en un objetivo.
Pregunta:
¿Ayuda una persona, o al grupo pidiendo ayuda a sus amigos?
Respuesta:
La cuestión es que somos creados como seres complejos, en gran medida inconscientes de nuestro lugar y de las acciones que debemos emprender. Por lo tanto, en los planes que el Creador pone en práctica sobre nosotros, considera nuestro nivel actual de desarrollo.
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