¿Dónde está mi «yo»?

Si todo lo que existe en el universo proviene del Creador, ¿Qué queda entonces? Lo que queda es un componente muy intrigante: Mi esfuerzo por sostener la perspectiva de que todo proviene de Él.

 

Supongamos que me he adaptado a esta perspectiva, pero al cabo de un minuto desaparece, se me escapa o se distorsiona, en un momento puedo sentir que existo de forma independiente y que el mundo que me rodea gira por la mano del Creador. En otro momento, parece que todos mis parámetros están determinados por el Creador que está dentro de mí, mientras que el mundo exterior parece estable o fluctuante, pero de alguna manera separado.

 

Así pues, si quiero revelar al Creador, debo trabajar continuamente en el ocultamiento. El ocultamiento consiste en reconocer que todo está condicionado por Él y que “No hay nada más que Él”. Mi tarea es percibirme a mí mismo y al mundo correctamente, separar lo que no me pertenece de lo que constituye mi “yo”, es decir mis esfuerzos, y aun dentro de estos esfuerzos, debo analizar lo que es verdaderamente mío en mis esfuerzos, y lo que ha sido creado en mí por el Creador, pues puede haberme parecido que algo era obra mía.

 

Aunque ayer parecía que yo personalmente quería seguir el camino del Creador, aún debo corregirme y reconocer que fue el Creador quien me concedió esta oportunidad y no mi propia acción.

 

Así vemos que el trabajo dentro del ocultamiento comienza a tomar forma como una delineación clara de dónde termina el “yo” y dónde comienza el Creador.

 

¿Existe siquiera el “yo”? y ¿Qué es este “yo”? Es evidente que mi cuerpo físico es temporal.

 

Si mis pensamientos y sentimientos no son “yo”, entonces se deduce que a través de un correcto discernimiento de nuestros esfuerzos por formar una percepción de “yo y del mundo que nos rodea” podremos encontrar algo que sea verdaderamente nuestro.

 

Es evidente que este “mío” no abarca los parámetros fundamentales del mundo ni de mí mismo, ya que éstos fueron predeterminados mucho antes de mí. Por lo tanto, es en mis intentos de construir una visión interna del mundo donde se puede encontrar mi “yo”, un resultado de mi búsqueda del Creador, de la verdad y del sentido de la vida. Y este “yo”, en esencia, es lo que se llama “mi alma”. Esta es la esencia del trabajo dentro del ocultamiento.

 

Seguir el camino del Creador      ¿Dónde está mi verdadero yo?

 

¿Cómo calibramos y revisamos nuestra intención?

 

Pregunta:

¿Cómo calibramos y revisamos nuestra intención?

Respuesta:

Primero nos disponemos a trabajar con lo que tenemos, luego nos esforzamos por atraer más luz para fortalecer nuestra intención de otorgar. Así es como crecemos.

Pregunta:

Cuando hay una intención «por el bien del mundo», ¿significa que todas las acciones de la decena, sean cuales sean, conducen a un buen resultado?

Respuesta:

No es sencillo. El mundo es muy diverso y tenemos que entender cómo unificarlo. Lo aprenderemos poco a poco.

Pregunta:

Cuando el Creador nos agita y nos confunde, ¿qué se requiere de nosotros para que Él nos ayude inmediatamente?

 Respuesta:

Recomiendo rendirse al Creador. Dejemos que Él haga con nosotros lo que quiera.

Pregunta:

¿Cómo distinguir los deseos verdaderos de los falsos?

 Respuesta:

No podemos.

Pregunta:

¿Puede decirse que el Creador se disfraza de los personajes de la Torá para despertar constantemente nuestra inclinación al mal?

Respuesta:

No, tiene muchos ayudantes para eso.

Pregunta:

Cada persona construye su Torá y sus mandamientos individuales. ¿En qué se diferencia la Torá de una persona de la de otra?

Respuesta:

Difiere porque cada persona tiene una raíz del alma única.

 

Evite la trampa de la autosatisfacción

 

Jacob es la cualidad de una persona comprometida con la Torá y las Mitzvot (mandamientos) y Esaú es la inclinación al mal  (Rabash, Notas variadas, 375, “Jacob envió”).

 

Pregunta:

Si Esaú simboliza un estado en el que la inclinación al mal convence a la persona de que sus acciones ya son perfectas y dignas de grandeza, ¿Cómo puede uno evitar la trampa de la autocomplacencia y el orgullo para continuar trabajando en uno mismo y esforzándose por el crecimiento espiritual?

Respuesta:

Seguir avanzando, examinando constantemente si sus pensamientos, intenciones y deseos le permiten progresar.

Pregunta:

¿Por qué Esaú no quiere aceptar la bendición de Jacob y por qué hay que persuadirlo?

Respuesta:

Porque es totalmente opuesto a la cualidad de otorgamiento. Esto hace que sea extremadamente difícil para nosotros conectarnos con Él. Sin embargo, una vez que finalmente acepte esta cualidad, ocurrirá una gran corrección.

 

Más información sobre        Reconocer las cualidades de Jacob y Esaú en mí

 

 

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