Revelar el plan del Creador es entrar en un mundo de hadas espiritual

La felicidad es cuando una persona tiene una meta verdadera, y en esta meta, no puede ser decepcionada de ninguna manera y en ningún momento porque es verdadera, eterna y perfecta. Entonces la persona se mueve claramente hacia ella.

A pesar de que siempre hay preguntas de aquí y de allá, estas preguntas son precisamente para que se dirija constantemente hacia ese objetivo. Y entonces todo irá bien.

Pregunta:

Pero usted dice esto como cabalista. ¿Es lo mismo para una persona común?

Respuesta:

Incluso una persona corriente de nuestro tiempo ya debería saberlo.

Pregunta:

Ha mencionado un objetivo. ¿El objetivo es el mismo para todos o no?

Respuesta:

El objetivo es el mismo para todos, pero ¿quién conoce este objetivo? Si supiéramos que todo el mundo tiene el mismo objetivo, nos pondríamos de acuerdo. Empezaríamos a buscar todos juntos cómo alcanzarlo.

Pero ahora sentimos que cada uno tiene lo suyo. El egoísmo nos separa y no nos permite sentir que todos debemos avanzar juntos hacia un mismo objetivo.

Pregunta:

¿Cuál es este objetivo?

Respuesta:

El objetivo es muy sencillo: alcanzar el sentido de la vida.

Pregunta:

¿Y qué es?

Respuesta:

El significado de la vida es conocer su sentido.

Cuando siento el significado de la vida, ¡me siento absolutamente realizado! Sé por qué existo, sé quién me guía, a quién me dirijo, qué cumplo en cada momento de mi existencia y adónde voy.

Ante mí se abren nuevos horizontes. Me siento como un niño que ha entrado en Disneylandia. ¡Y todo esto es increíble! ¡Todo es un cuento de hadas! Así es como debe sentirse una persona al revelar el plan del Creador.

Pregunta:

¿Tiene cada uno su propio significado de la vida o no?

Respuesta:

Cada persona lo disfrutará individualmente porque todos estamos diseñados así. Pero, al mismo tiempo disfrutará del hecho de que estamos constantemente conectados con los demás. La revelación de esta «Disneylandia» espiritual proviene del hecho de que cada vez se revelan más conexiones integrales entre nosotros. Y se revelarán precisamente al alcanzar el Mundo Superior.

¿Qué es la verdad?

Pregunta:

¿Qué es la verdad?

Respuesta:

La verdad es la luz Superior que cubre todas las diferencias y desacuerdos existentes en los Kelim. La luz del Creador en su forma pura, antes de atravesar los Kelim, se llama verdad.

El verdadero cielo e infierno

¿Qué es el exilio egipcio? ¡Es la revelación del amor propio dentro de una persona!

Y el éxodo de Egipto es cuando adquiero la capacidad de sentir amor por mi prójimo dentro de mí por primera vez.

Solo podré salir de Egipto si de verdad quiero obtener el poder del amor por los demás.

La esencia de la futura liberación, como Baal HaSulam escribe en el artículo «Sobre Yehudá», debe estar clara mientras aún se está en el exilio, debe comprender lo que quiere, lo que define como su exilio, ¿de qué?

Si el exilio para ti es estar esclavizado por el amor a ti mismo y la liberación es obtener el poder de amar a los demás, la capacidad de unirte y convertirte en una sola alma como lo era antes de la ruptura de Adam para revelar al Creador en unidad, en ese caso, estás verdaderamente en un estado de exilio y listo para la liberación, ¡y viene a ti!

Si has preparado tus deseos, aparece la Luz que vuelve a la fuente y te saca del egoísmo. ¡Todo depende solo de tu deseo de liberarte de tus preocupaciones egoístas!

Para esto está previsto el exilio. Por eso no estamos preparados para la liberación, ¡porque solo reside en esto! La espiritualidad es otorgamiento, y si la deseamos, significa que estamos preparados para ser liberados.

¡Ahora estamos prolongando nuestro exilio porque no lo consideramos exilio y esclavitud! ¡Nos sentimos cómodos en él!

Solo queremos más dinero, poder, realización; déjanos en paz con tu amor al prójimo. ¡No lo deseamos!

El infierno, por el contrario, es la incapacidad de otorgar. El cielo y el infierno están lejos de las concepciones humanas ordinarias. El hombre no desea ni el cielo ni el infierno y no los siente en su interior, esto significa que no es ni un pecador ni un justo, sino simplemente un animal que no está en el exilio.

Un pecador sabe que es un egoísta porque desea convertirse en una persona justa, que otorga. Por lo tanto, llama infierno a su estado no corregido.

El justo que ha alcanzado las cualidades de otorgamiento y amor se siente en el cielo.

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