Dos ardillas listadas se sientan bajo el cálido sol de septiembre y una le pregunta a la otra: “Dime, ¿cuál es el sentido de la vida?”
La segunda ardilla pensó y dijo: “¿Recuerdas el año pasado? Había sequía, el bosque ardía, no había nada que comer, nos buscaban zorros hambrientos y nosotros teníamos hambre, tuvimos que correr para sobrevivir.
No buscábamos este significado, resulta que entonces había uno; mira ahora que estamos a salvo, los zorros y la gente no nos molestan, hay mucha comida, la vida está bien, pero buscamos este significado. ¿Eso significa que lo perdimos?
La lógica de la ardilla listada es férrea. ¿Por qué no buscamos el sentido de la vida cuando nos sentimos bien?