Comentario:
Dijo que cuando viajaba con Rabash a Tiberíades, hubo momentos en los que no entendía nada y se odiaba a sí mismo.
Mi Respuesta:
Sí, por supuesto que existen tales estados.
Durante las largas tardes en Tiberíades, me sentaba en la terraza, fumaba un paquete de cigarrillos, pensaba, sin saber qué hacer. No imaginaba la posibilidad de dar ni un solo paso: «¿Cómo podría? ¡Mira con quién estoy! ¡El único gran cabalista del mundo! ¡Y estoy a su lado, solo, ahora mismo! ¿Qué puedo preguntar, de qué puedo hablar, qué puedo aprender de él?».
Pero tras tantas horas de cuestionamiento, búsqueda y auto-tormento, comenzó a despertarse una verdadera pregunta, un verdadero deseo. Todo esto es una preparación necesaria para cada uno de nosotros y para todo el grupo.
Pregunta:
¿Cuál fue el tema principal de sus conversaciones con Rabash? ¿De qué hablaron con él? No pudieron haber hablado solo de Partzufim y Sefirot todo el tiempo.
Respuesta:
También hablamos de eso. Hice muchas preguntas sobre el desarrollo general del sistema de creación, lo cual me interesó mucho.
Quería crearme una estructura interna clara, aunque no la desarrollara con minuciosidad, porque hay demasiados detalles y no hay suficiente energía interior para todo. Francamente, la investigación detallada no me interesaba mucho, ya que solo tiene sentido cuando se percibe con los sentidos.
Pero, en general, la estructura misma del universo me parecía increíblemente atractiva: el comienzo de la creación, el final de la creación, todo el proceso secuencial de causa y efecto, intencionado, inevitable, paso a paso, las fuerzas que actúan en cada etapa, la necesidad de cada acción, etcétera.
Es decir, la naturaleza misma, su ley natural unificada que pasa desde los mundos Superiores, a través de nuestro mundo y de regreso a los mundos Superiores, ¿cómo podría eso no ser interesante?
En aquel entonces, descubrí este sistema por mí mismo, como si lo estuviera moldeando en mi interior. Me ayudó, primero, a comprender muchos textos cabalísticos y, segundo, todo lo demás que revelé posteriormente.
La consecución de la realidad, las fuerzas que actúan a nuestro nivel entre ella y el mundo Superior, la interacción del hombre con la naturaleza, el desarrollo de los lenguajes, el desarrollo de la historia: todo esto se fue reuniendo para mí poco a poco en una sola imagen.
Precisamente con esta imagen, basada en el modelo espiritual del desarrollo de los mundos, he recorrido toda mi vida. La forjé en mí a los treinta y cinco años y, desde entonces, le fui añadiendo continuamente nuevos datos a partir de lo que leía, oía e investigaba.
Siempre quise ver la síntesis de todas las ideas, cualidades y manifestaciones. La imagen de la naturaleza es una, unificada, completa, eterna, en perfecta armonía: por un lado, constante e inmutable, y por el otro, evolucionando ante nuestros ojos según el nivel de percepción, los mundos y los grados.
Es un tapiz impresionante, multifacético y multidimensional que brinda a la persona una sensación de eternidad, perfección y logro, ¡y la llena! Así es como está hecha.
Mundo superior: Mantén la imagen del mundo Superior ante ti
Rabash siempre está conmigo
Pregunta:
Cuando estudiaba con Rabash, ¿No sabía lo que era un grupo como tal?
Respuesta:
Tuve una preparación diferente. Rabash pensó que habría un grupo, creía que debía hacerlo. Le traje estudiantes, podemos ver el tipo de artículos que escribió.
Pero el grupo no se formó a raíz de estos artículos. No fui solo yo quien surgió, no, los demás también surgieron, de ninguna manera los menosprecio. Todos son mis antiguos amigos, los quiero y valoro porque también son alumnos de mi maestro. Pero el grupo no se formó con nosotros.
Ahora cada uno trabaja por su cuenta, no juzgo a nadie, cada uno hace lo que puede y como puede. Yo soy igual, uno de ellos; aun así, era el estudiante más cercano a Rabash, su asistente, pasaba muchísimas horas conmigo estudiando, en todo.
Por eso he desarrollado una conexión interna con él, que me impulsa. Siento que está conmigo, tengo la sensación clara y sobria de que en todos mis esfuerzos, él me apoya, y estoy cumpliendo con todo al descubrir a mi maestro interior.

