Pregunta:
¿Qué debo decirle a una persona que no estudia y probablemente no estudiará la sabiduría de la Cabalá?
Respuesta:
¡No hay necesidad de estudiar la sabiduría de la Cabalá!. La sabiduría de la Cabalá no se estudia, estudiarla no es alcanzarla. El alcance en nuestro mundo ocurre mediante la consciencia de la separación y la corrección, y no mediante ninguna acción física.
La acción física es la difusión, al pueblo de Israel y a las naciones del mundo, de la idea del propósito de la creación y el proceso para lograrlo. Una vez que una persona la escucha y, hasta cierto punto, está de acuerdo con ella, la lleva a cabo, como dicen.
No hay realización en nuestro mundo. ¿Cómo la implementarías? ¿Con las manos, con los pies? Incluso el trabajo en el Templo -el sacrificio de animales para el servicio del Templo- son símbolos externos de un acuerdo interno. Todo el trabajo es interno.
Siembras este conocimiento en ti mismo y en las naciones del mundo, en todos sin distinción alguna, todos lo perciben así, y al parecer, el mundo entero está en mal estado porque no seguimos esta ley general. Así es como lo corriges todo.
La corrección no reside en extraer unas cuantas toneladas más de petróleo o carbón, ni en construir unas cuantas fábricas más, ni en hacer otra cosa, la corrección no se logra con acciones físicas. Una acción es lograr la intención correcta. Todas las acciones de este mundo son inútiles y vemos lo destructivas que son.
Sugerimos leer ¿Cuál es nuestra corrección?
La intención de otorgar se desvaneció; la intención que debería haber estado en la cabeza del Partzuf del mundo de Nikudim o Adam. En ese momento existía en la cabeza (Rosh) la intención de recibir para otorgar pero no se materializó en el cuerpo (Guf). Es precisamente esta intención la que ahora debe materializarse. ¡Intención!
Por lo tanto, a la pregunta «¿Qué debemos hacer en este mundo?», respondo: no debemos realizar ninguna acción física aparte de la difusión, del estudio. Esto es lo que se llama el «reino de los sacerdotes»: los sacerdotes (Kohanim) no tienen herencia, no tienen que hacer nada. Solo deben enseñar, transmitir el método.
¿Y qué hay de las demás naciones? Trabajan con el deseo de recibir; eso se considera su trabajo. Sus acciones son para conectar, difundir y explicar y eso es todo.
Un mensaje al pueblo de Israel
Nuestro mensaje al pueblo de Israel debe ser que una persona debe ser un «reino de sacerdotes» y una «nación santa» en relación consigo misma y en relación con un grupo de personas, ya sea pequeño o grande, hasta llegar al resto de las naciones y del mundo.
Lo mismo se aplica al grupo en relación con el mundo, y a toda la nación en relación con el mundo. No importa. Cada parte de la creación, del deseo de recibir, que se siente capaz de ello, de acuerdo con la conciencia de la importancia de esta acción, participa en la corrección tanto en relación consigo misma como en relación con toda la realidad, es decir, con el resto de la creación, con todas las demás almas para que todas alcancen el grado de adhesión con el Creador.
Pregunta:
¿Podemos salir con este mensaje a la gente?
Respuesta:
Este es nuestro deber. No es casualidad que Baal HaSulam terminara la serie de artículos «Matán Torá (La entrega de la Torá)» y «El Arvut (Garantía mutua)» afirmando que ésta es nuestra tarea. Esta debe ser nuestra consigna.
Pregunta:
¿Pero esto no se refiere al estado final?
Respuesta:
Es cierto. Aunque la frase «Serán para Mí un reino de sacerdotes» no se refiere todavía al fin, sino a la corrección de Biná en una persona, es decir, la intención no por el propio bien, el estado de Jafetz Jésed (el que no desea nada para sí mismo).
En general, estamos hablando de dos correcciones muy grandes, que significan alcanzar dos grados en la revelación del rostro del Creador (Gilui Panim) más allá del Majsom: otorgamiento por el bien del otorgamiento y recepción por el bien del otorgamiento. El primer grado se denomina gobierno por recompensa y castigo y el segundo amor eterno. Se oponen al «reino de los sacerdotes» y a la «nación santa».
Sin embargo, como se trata de niveles muy elevados y aún están lejos de nosotros, resulta que incluso en el nivel más pequeño, no puedes moverte de tu lugar a menos que tengas en cuenta a dónde quieres llegar en última instancia. Incluso el esfuerzo más pequeño, según lo mucho que comprendas en tu estado actual, debe dirigirse ya hacia el grado final.
Baal HaSulam escribe sobre los Kibutzim y la Rusia soviética. ¿Por qué no tuvieron éxito? Aunque su trabajo se basaba, en esencia, en el principio de: «Ama a tu prójimo como a ti mismo», y estaban dispuestos a llevarlo a cabo, no pudieron hacerlo. Por el contrario, solo revelaron la Klipá en ella, porque su trabajo no estaba dirigido a la meta final, y no lo vieron como una preparación para la adhesión con el Creador. Pero esa debería haber sido la condición inicial, porque «el fin del acto está en el pensamiento inicial».
Tal es el requisito para cada llamado, cada condición y cada acción de una persona porque, de lo contrario, no es un acto que se integre en el proceso y pase a formar parte del camino espiritual.

