Tras las huellas de nuestro antepasado Abraham

Pregunta:

Si hay acuerdo en el grupo para cumplir la garantía mutua, ¿es esto suficiente para proporcionar la confianza que influirá en mí y me permitirá salir del egoísmo?

Respuesta:

Hay que aprender de Abraham cómo cumplir la garantía mutua. No en vano se le llama Av (padre) Le Am (del pueblo), el padre del pueblo, del grupo. Este es un ejemplo para todos. No importa si las condiciones de entonces eran diferentes o no.

 

Fue el primero en ponerlo en práctica atrayendo cada vez a más personas hacia sí, explicándoles cada vez más la esencia de la ley de la garantía mutua, en qué tipo de relaciones debemos estar para que el Creador se revele en nosotros y para que sintamos la realidad espiritual, el tipo de existencia en la que realmente estamos, etc. Cada persona puede hacer esto siguiendo el camino de nuestro antepasado Abraham. No hay nada nuevo en ésto.

 

Por supuesto, si un grupo ya existe y acuerda, de una forma u otra, aplicar la garantía mutua según su nivel de desarrollo, o adopta su consecución como el estándar más elevado -una meta que creen que pueden alcanzar mediante su propia corrección y mediante el apoyo mutuo entre los miembros-, entonces se trata realmente de un avance independiente. En ese caso, el grupo influye en cada individuo y cada individuo influye en el grupo.

 

Aquí no hacen falta cálculos complejos, sino solo interiorizar esta ley y comprender que, sin conexión mutua, no seremos semejantes a la Luz.

Interiorizar y comprender para    Mantener la conexión mutua

 
La espiritualidad no es hereditaria

Pregunta:

Por lo que escribe Baal HaSulam en el artículo «El Arvut (Garantía mutua)», parece que la espiritualidad se transmite genéticamente. Una vez, gracias a los méritos de los antepasados, sus hijos la recibieron y, ahora, nosotros también. ¿Qué significa «el mérito de los padres»? ¿Es algo que se transmite a través de los genes?

Respuesta:

La atracción hacia la espiritualidad no es hereditaria. Está claramente establecido que la Torá no se hereda. Entonces, ¿cuál es el mérito de los padres?

 

El mérito de los padres significa que, dentro de un gran Aviut (grosor del deseo egoísta), hay chispas a través de las cuales incluso una persona inmersa en un egoísmo profundo siente una atracción hacia lo que está por encima del ego.


Si un alma se encuentra en un estado de Aviut de grado cero (Aviut de Shoresh), se siente naturalmente atraída hacia la espiritualidad, hacia el Creador, hacia la adhesión, hacia el esfuerzo por la garantía mutua, por la conexión. ¿De dónde viene esto? De la cercanía de las propiedades de los Kelim (vasijas) a las luces.

Un nuevo punto de vista    El punto cero donde comienza la espiritualidad

 

En este caso, no se requieren acciones previas ni limitaciones especiales porque está claro que en tales condiciones recibimos la Torá, la vida espiritual, y alcanzamos el otorgamiento, que se siente como algo especial y exaltado en una vasija pura.

 

Pero cuando el Kli (vasija) tiene un alto grado de Aviut, lo que significa que su deseo de recibir está más desarrollado, se hace difícil entender cómo el otorgamiento podría llenar el Kli y traerle satisfacción. En este caso, es difícil imaginar que la condición de Arvut (existir para servir al otro, unirse con el otro, conectarse específicamente con sus vasijas para llenarlas en vez de llenar los propios deseos) pudiera ser algo bueno o elevado. Esto no se siente como algo real en el Kli grueso.

 

Sin embargo, si el grosor del Kli es el resultado del desarrollo de vasijas «refinadas», entonces, contiene una parte pura que verdaderamente ha estado cerca de la Luz y ha cumplido la condición de Arvut en el nivel de Aviut cero.

 

Y aunque el Kli tenga ahora un Aviut de primer grado (Aviut Álef), sigue teniendo una base fundacional llamada «los padres en su interior». Puede ser despertado a través de ciertas acciones o, por el contrario, ser suprimido, como si volviera al  Aviut cero.

 

Esto es lo que significa «hacer uso del mérito de los padres».

El pueblo de Israel debe cumplir la ley de garantía mutua

Al comprometernos con la garantía mutua, primero debemos cumplir esta ley dentro del pueblo de Israel, y solo después el mundo entero se unirá a ella.

 

En última instancia, todos, sin excepción, estamos obligados a cumplir esta ley. Baal HaSulam escribe que incluso en los estados más avanzados, llamados «la última generación», todavía habrá personas incapaces de comprender la interpretación precisa de la ley «Ama a tu prójimo como a ti mismo». Sin embargo, se adherirán a ella incluso sin ser conscientes de la necesidad del Arvut.

 

Pero en cualquier caso, debido a que en el alma colectiva de Adam HaRishon existen muchos tipos de almas que difieren en carácter, profundidad, logro, comprensión y participación, entonces naturalmente para cada tipo, el cumplimiento de Arvut y la participación relativa, diferirá de acuerdo con su capacidad, logro y la profundidad del deseo que los gobierna o que ya han adquirido. 

 

Aun así, es Israel —aquellos que aspiran al Creador— quienes deben ser los primeros en lograr este cumplimiento.

 

Luego, como escribe Baal HaSulam, debe organizarse una pequeña comunidad donde se establezcan todas las leyes, como si se tratara de una sola nación. Posteriormente, se les deben unir más grupos hasta que esta ley se convierta en un modelo para el mundo entero.

 

Pero como escribe Baal HaSulam, se unirán gradualmente de acuerdo con la comprensión de la responsabilidad que recae sobre cada uno de los que están dentro del grupo cuyo estatuto es Arvut.

Cumplir la ley de garantía mutua   ¿Hacia dónde nos lleva la garantía mutua?

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