Si no ves una fuerte aspiración a la espiritualidad en tus amigos, si no te impresiona el entorno, no te inspira a otorgar, entonces significa que tú mismo no estás invirtiendo en ello. Empieza a invertir tú mismo en tus amigos, y verás cómo ellos empiezan a influir en ti a cambio.
Nuestro círculo se convierte entonces en una vasija (Kli) espiritual, donde se unen todos nuestros deseos de espiritualidad, todos los puntos del corazón, y sobre ellos se forma una pantalla anti egoísta: nuestro mutuo otorgamiento.