Entonces obtienes amor en lugar de odio.

Pregunta:

¿Cómo podemos manejar el estrés?

Respuesta:

Debemos comprender que la convergencia de lo positivo y lo negativo en todos los niveles y en todas las circunstancias es necesaria y debe producirse, y debemos aprender a hacerlo.

Pregunta:

¿Cómo podemos hacer esto? 

Respuesta:

Es muy sencillo. Construye el amor por encima de todas las manifestaciones de odio. Es el mismo principio. Debe haber odio, rechazo, cualquier cosa negativa, y por encima de ello, sin duda, algo positivo.

Pregunta:

¿Cómo puedes atraer esta cualidad positiva hacia ti?

Respuesta:

Esto es lo que enseña la ciencia de la Cabalá: cómo obtener un más de un menos para que el menos y el más permanezcan, para que existan complementándose el uno al otro. En Cabalá, esto se explica cómo la correlación entre la oscuridad y la luz.

 

Saber más      Amor y odio: un dúo inseparable

 

Pregunta:

Pero, ¿cómo puedo atraer el amor? Yo odio, y odio con fuerza.

Respuesta:

Esto debe lograrse a través de la educación; cuando una persona se da cuenta de que no hay positivo sin negativo, ni negativo sin positivo, y que su combinación correcta crea la vida.

 

Cuando una persona se da cuenta de esto, se vuelve tranquila, razonable, sigue la línea media y se construye a sí misma y al mundo.

Pregunta:

 Digamos que odio. ¿Cuáles son mis acciones?

Respuesta:

Debes darte cuenta de que todo proviene de la fuerza Superior y nos es dado para equilibrar todas las cualidades, propiedades y circunstancias negativas con las positivas. Todo esto solo puede suceder en nuestra conciencia. Cuando nos damos cuenta de esto, comenzamos a tratar todo con amabilidad, sin negar nada, sino aceptando todo como una necesidad absoluta.

Pregunta:

¿Es necesario este odio?

Respuesta:

Es necesario que nos elevemos por encima de ello, y que existamos por encima y dentro de ello. Entonces equilibramos estas dos fuerzas de la creación: el más y el menos.

Pregunta:

Ahí radica toda la dificultad: por encima de eso, de alguna manera, en algún lugar, tal vez sea posible…

Respuesta:

No, solo será posible de forma egoísta, pero para poder convivir con ello, debemos elevarnos por encima y equilibrar todas las propiedades negativas adhiriéndonos al Creador.

Pregunta:

No es fácil. ¿Puedes darme una fórmula sencilla para superar el odio?

Respuesta:

La fórmula es que un menos equivale a un más. Eso es todo. Donde hay un menos, deberías ver un más.

Pregunta:

¿Lo que odio ahora es un menos?

Respuesta:

Es un menos hasta que te das cuenta de que también es un más.

Pregunta:

¿Entonces es bueno que odie?

Respuesta:

Sí, pero ¿por qué se te da esto? Para que puedas convertirlo en una ventaja. Tienes que cambiar tu actitud hacia el mundo. ¿Pero cómo? Es muy sencillo. Sustituye el egoísmo por el altruismo, el odio por el amor. Y todo irá bien.

Pregunta:

Así que odio a esta persona, pero me digo a mí mismo: “¿Esto me ha sido dado para que pueda amarlo?”

Respuesta:

Simplemente se te dan las propiedades opuestas. Sustitúyelas por las opuestas y obtendrás un mundo maravilloso.

Pregunta:

¿Está dentro de mis posibilidades?

Respuesta:

No está en tu poder transformar, alcanzarlo, pero está en tu poder suplicarle al Creador que lo haga realidad. Es decir, alcanzar un estado en el que realmente lo anheles.

Pregunta:

¿Es por eso por lo que surge el odio? ¿Para que pueda suplicar que deseo fervientemente sustituirlo por amor?

Respuesta:

Sí. Entonces te darás cuenta de que esa no era la razón en absoluto, sino para que establezcas contacto con el Creador. Eso es todo.

Pregunta:

Ya veo. Es Él quien nos llama a volver a Él.

Respuesta:

De lo contrario, no nos habríamos vuelto hacia Él.

 

La devoción del alma está por encima del amor y el odio

 

La devoción del alma está por encima del amor y el odio

Todo nuestro trabajo es un ascenso por una escalera donde cada peldaño está desconectado del anterior. Esta estructura de la escalera surgió durante el descenso de arriba hacia abajo, cuando Maljut del Superior se convirtió en Kéter del inferior. Lo mismo ocurre en cada transición de un estado a otro, incluso si aún no se trata de un ascenso a niveles espirituales.

 

Esta es una verdadera revolución; es un cambio fundamental que ocurre en nuestra materia, en su misma base, que dejamos de comprendernos a nosotros mismos al pasar de un estado a otro. Al fin y al cabo, todos estos estados consisten en un cambio en la porción de Luz que despierta nuestro deseo de disfrutar, y tanto la Luz como el deseo dan origen a un nuevo grado, a un nuevo estado.

 

Y nos encontramos en este nuevo grado y no nos queda nada del estado anterior, salvo el gen informativo (Reshimo) que nos ha conducido a este nuevo estado. Y este Reshimo también está oculto. Resulta que, en un nuevo estado espiritual, no queda nada del pasado.

 

Ya podemos sentir que así es como sucede incluso antes de entrar en el mundo espiritual. Debemos estar de acuerdo con todos los estados por los que pasamos y aprender de ellos lo que significa una verdadera transición espiritual al pasar de un mundo a otro. Cada grado es un mundo aparte.

 

El problema radica en que en cada grado actúan dos fuerzas opuestas: el deseo de recibir y el deseo de otorgar, líneas izquierda y derecha opuestas y contrarias, cada una con su propio aspecto impuro (Klipá). Y debemos convertirnos en la línea media que las conecta, las gobierna y las domina.

 

El descenso de arriba hacia abajo se realizó así: Jojmá (a la derecha) → Biná (a la izquierda) → Daat (abajo en el centro), como un triángulo invertido. Pero en el ascenso de abajo hacia arriba, se encuentra Jojmá (a la derecha) → Biná (a la izquierda) → Kéter (arriba en el centro), ya que deseamos elevarnos. Kéter siempre es el resultado de Jojmá y Biná —misericordia y superación, temor y amor— y siempre está por encima de ellas, siempre surge el problema de cómo combinar los dos opuestos que se niegan mutuamente, hasta que llega un tercero y los reconcilia. Este tercer componente proviene de arriba como la revelación del Creador, después de que una persona se da cuenta de que es totalmente incapaz de reconciliar los dos opuestos por sí sola.

 

Tanto en el miedo como en el amor se necesita devoción del alma. Y es más difícil alcanzarla en el miedo que en el amor. Al fin y al cabo, el amor ya absorbe el alma y ambos se mueven en la misma dirección. Si amo a alguien, le dedico toda mi alma y me esfuerzo por unirme a él. Así lo percibimos en nuestro mundo, porque amamos lo que nuestro deseo de disfrutar ama.

 

Pero en el mundo espiritual, amo a alguien que aborrece mi egoísmo, como está escrito: «El amor cubre todas las transgresiones». Resulta que incluso en el amor, es difícil ser devoto con toda el alma. Y en el odio, parece completamente imposible.

 

Odiar y ser devoto del alma significa usar los deseos de recibir con el fin de otorgar. ¿Cómo puedo unirme con todas las personas que más odio en el mundo, que me odian y colmarlas de todo el bien que soy capaz de dar a mis seres más queridos?

 

Esto solo puede hacerse con el fin de un objetivo superior que justifique todo lo demás. Pero si el objetivo es la acción misma, parece completamente imposible. Es decir, requiere una ascensión muy difícil por encima de los propios cálculos.

 

Y avanzamos gradualmente hacia esto, no por el camino de Luz más corto y hermoso, sino por uno un poco más largo, que incluye sufrimiento y se llama «el camino de la tierra». Pero al final, alcanzamos la meta porque cada acción que realizamos atrae la luz Superior, que reconcilia los dos lados en conflicto.

 

Aunque la devoción de servir al Creador es necesaria tanto en el temor como en el amor, esta se manifiesta de forma mixta hasta que alcanzamos un estado en el que unificamos todo. Incluso en el temor, podrás ser devoto con toda tu alma, al igual que en el amor.

 

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