De la desesperación a la felicidad

La felicidad es cuando algo que deseabas mucho, mucho, que querías, sufrías, perseguías y creaste en ti aspiraciones tan enormes, de repente empieza a cumplirse, y empiezas a sentir alivio, como del dolor. Este sentimiento puede llamarse felicidad.

 

Pero aquí hay niveles y grados: de qué sufre una persona y, en consecuencia con esto, de qué puede ser feliz. Y resulta que su felicidad más elevada es cuando siente que se acerca al Creador, aferrándose al Creador como un niño a su madre, algo así. Entonces siente la verdadera felicidad. Y este es un deseo muy fuerte que le ha estado royendo todo el tiempo.

Deseaba tanto que sucediera, y ya se había desesperado. Y de repente aparece el Creador y le dice: «Bueno, ¿dónde estás? Te estoy buscando». Y una persona quiere decir: «¡Soy yo quien te busca! ¿Dónde has estado tú, no yo?». Y así, se precipitan el uno hacia el otro, simplemente sin palabras y sin contenerse. Esto es la felicidad.

 

Además, no se trata de una fusión como en nuestro mundo, cuando los cuerpos se unen y cada cuerpo permanece con su propio volumen y sensación. Aquí es como sensaciones que se penetran mutuamente, y no hay cuerpos, y tal estado aparece. En verdad no sé cómo decirlo.

Pregunta:

¡Esto es muy hermoso y poético! Es que usted  nunca había hablado así antes. ¿Y mi «yo» desaparece? Después de todo, soy yo quien quería esto. Yo quería esto después de todo.

 

Respuesta:

 ¡Quiero que desaparezca! No lo necesito en absoluto. Pero si mi «yo» desaparece, también desaparecerá el sentimiento del otro. Por eso está dispuesto para que el «yo» no desaparezca.

 

Así se explica en la Cabalá que el Aviut (espesor del egoísmo) no desaparece. Y precisamente porque se hace cada vez mayor, tenemos la oportunidad de combinarlo con la cualidad de otorgamiento. Y resulta que cuanto mayor es el egoísmo, mayor es el amor. Y cuanto mayor es el odio, mayor es el amor. No entendemos cómo puede ser ésto. En nuestro mundo plano, todo es…

Pregunta:

¿O esto o aquello?

Respuesta:

Sí, no lo entendemos. Pero en lo espiritual, es así.

Pregunta:

¿Y hasta qué punto crecerá todo esto: el odio-amor por encima de él, el odio-amor por encima de él?

Respuesta:

Hasta el estado de infinito.

Pregunta:

¿Hasta la sensación de infinito?

Respuesta:

Sí, que no hay límite para ello. Pero hay que sentirlo, de lo contrario carece de sentido. Pero es un camino muy largo para llegar a sentirlo.

Todo depende de tu actitud

 

Pregunta:

¿Cómo puede seguir el consejo de “Estar en alegría” cuando siente “El sabor de la basura” en el trabajo espiritual?.

Respuesta:

Esta es una etapa en la que aún no comprendes la importancia de la basura. ¿Puede algo crecer sin desperdicios, sin fertilizantes? No, no hay nada superfluo en el mundo, así que todo depende de tu actitud. Debemos atravesar todos los estados y sentir inevitablemente cada uno de ellos. Son donde la muerte parece más dulce que la vida, pero no podrás evitarlos, debes comprender qué es el deseo de recibir.

 

Hablo directamente y sin exagerar: si no sientes esto, no podrás liberarte del deseo de disfrutar, aunque ni siquiera eso te ayude mucho. Esta es la revelación del «ángel de la muerte». Sin el apoyo del grupo, sin una rutina diaria estricta, sin los compromisos que asumes, es imposible afrontarlo. Lo mejor que puedes hacer por ti mismo es asumir el control. 

 

Debes completar el trabajo hoy; deja que te presione como un yugo sobre un buey, no hay nada peor que sentirse libre. Aunque no veas nada, sientas, entiendas, ni recuerdes, empiezas a trabajar porque debes hacerlo y poco a poco sales del estado de descenso y continúas el camino. Nos gobiernan dos fuerzas y tenemos la oportunidad de pasar del dominio de una a la influencia de la otra.

 

Existe el dominio de dos fuerzas y un estado intermedio en el que eliges bajo qué influencia deseas estar. En la línea media, debes intentar controlar estas dos fuerzas, como si fueran dos riendas en tus manos. Por lo tanto, mantén tu rutina diaria: la lección, repasar la lección, cantar, bailar en tu habitación cuando nadie te vea, reír, haz todo lo posible para salir de un mal estado. No estás de acuerdo; ¡te resistes al gobierno de esta fuerza! La desesperación es lo peor de todo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *