Comentario:
Para poner en práctica el método de la Cabalá, son necesarios tres componentes: un grupo de individuos de ideas afines, fuentes originales y un instructor. El trabajo en un grupo de individuos con ideas afines es el trabajo de acercarse unos a otros para revelar la meta de la que habla la Cabalá: la revelación del Creador.
Mi respuesta:
Nuestro mundo está destinado a que llevemos a cabo el trabajo llamado la restauración del alma. Según la sabiduría de la Cabalá, el Creador creó un sistema de una sola alma común llamada «Adam«. Este sistema, en su estado original, consistía en deseos egoístas que estaban conectados entre sí y trabajaban hacia un objetivo: apoyarse mutuamente.
Entonces se produjo una ruptura y toda la estructura se fragmentó en un gran número de elementos inanimados, vegetativos, animados y humanos, que ahora se encuentran en un estado de conexión relativa entre sí.
Relativa porque sus relaciones entre sí solo implican la complementación mutua, es decir, utilizarse unos a otros, y por otra parte, el deseo de desarrollarse constantemente a expensas de los demás, de absorberse unos a otros. Este es el principio egoísta de existencia de todo el sistema.
Ahora debemos devolverlo a su estado original, en el que todas sus partes se relacionan entre sí, no de manera egoísta desde un punto de vista puramente consumista para sí mismas, sino con la comprensión de que es necesario trabajar para todo el sistema en su conjunto, por el bien de todos; por lo tanto, cada elemento maduro y sano del sistema debe alcanzar el estado de «ama a tu prójimo como a ti mismo».
Es necesario trabajar para todos La base de «Ama a tu prójimo como a ti mismo»
Solo bajo esta condición todos los elementos se unirán por encima de su egoísmo inicial y formarán un sistema único, unificado, e integral que será capaz de existir correctamente y de llenarse de una fuerza especial llamada el Creador.
Este trabajo debemos llevarlo a cabo aquí en este mundo, ahora en nuestra generación. Somos aquellos que comprendemos el significado de este trabajo, las condiciones que la naturaleza o el Creador nos proporciona, la importancia de nuestra misión, y que sentimos tal impulso y responsabilidad por ello.
Por eso nos reunimos en grupo para unirnos en ayuda mutua, esfuerzos mutuos y para conectar todos nuestros lazos en similitud con la fuerza global del Creador. El Creador representa la fuerza de otorgamiento, conexión, amor y complementación mutua. Y nosotros debemos generar esta fuerza entre nosotros de tal manera que lleguemos a ser similares a Él en nuestras relaciones.
No podemos hacerlo solos porque somos inicialmente opuestos entre nosotros. Cada uno de nosotros es egoísta y no puede pensar en los demás. Pero podemos pedirle que nos cambie. Y entonces, en el grupo, podremos realizar esta idea.
Con qué deseo te diriges al Creador
Pregunta:
Dijo que uno debe tener un deseo y realizar el análisis correcto para que este deseo sea grato al Creador. ¿Dónde debo detenerme en el análisis para que no desplace el Jisarón (carencia)?
Respuesta:
Debes sentir constantemente con qué deseo te diriges al Creador. Entonces te quedará claro en qué punto dejaste de acudir al Creador para atender las necesidades de tus amigos o del Kli mundial, y a cambio le pediste que te llenará personalmente.
Disolverse en los amigos
Pregunta:
Se dice que una persona debe superar sus propias opiniones y pensamientos, y creer con plena fe que este es el llamado del Creador. ¿Qué superamos en nuestro interior para escuchar la voz del Creador en la decena?
Respuesta:
Debemos tratar de salir de nuestro estado limitado en el que estamos conectados unos a otros por pequeños lazos egoístas y esforzarnos por reemplazarlos con un otorgamiento mutuo dirigido hacia el centro del grupo.
En la medida de lo posible, debemos evitar dirigirnos personalmente a alguien en la decena y, en cambio, disolvernos con los amigos y conectarnos. A esto debemos llegar.
Construir la conexión Cómo aprender a escuchar a los demás

