Lo mismo ocurre en la Cabalá, por supuesto. Así es como funciona: no hay ascenso sin caída, no hay amor sin odio, y así sucesivamente.
Este es todo el método de la Cabalá, ascensos y descensos: “Y fue la tarde y fue la mañana, un día”. Todo comienza con la tarde, con la noche, con el descenso.
Esto hay que aprenderlo, hay que saber controlarlo para que todas las subidas y bajadas estén controladas y, así, la persona disfrute tanto de las bajadas como de las subidas. ¡Esa es la cuestión!
Al igual que con los científicos: lograr un resultado es bueno, aplausos, premios y todo lo demás. Pero la búsqueda, el sufrimiento, el nacimiento de todo lo nuevo, ¡eso es placer, eso es creatividad!