Comentario:
A juzgar por el número de catástrofes naturales ocurridas últimamente, vemos que los seres humanos aportamos desorden a la naturaleza. Pero es comúnmente aceptado tratar a la naturaleza como un sistema inanimado, y pensar que solo le causamos daños «mecánicos».
Sin embargo, usted dice que la raíz está en un nivel superior, en las relaciones incorrectas entre las personas.
Mi Respuesta:
El principal problema es aprender a vernos dentro de la naturaleza, no fuera de ella como solemos pensar. Somos responsables de la naturaleza, de la casa en la que vivimos. Nos han colocado en una casa llena de botones, pero no sabemos lo que hacen. Pulsamos un botón y nos golpea un huracán, pulsamos otro, y hay un tsunami o un incendio, pulsamos un tercero y todo es maravilloso.
Entonces, ¿qué debemos hacer? La humanidad es como un niño indefenso que se sienta en una casita en medio del bosque y no sabe cómo comportarse. Esto significa que debemos crecer correctamente para llegar a ser verdaderamente libres.
Cuando una persona sale de su casa para ir al bosque o a la montaña, cree que está «entrando en la naturaleza», pero ésa es una perspectiva falsa. Es como si saliera de su casa para entrar en la casa de los animales. Pero la naturaleza también es su casa. Debemos dejar de ver el sistema integral de la naturaleza como algo externo a nosotros.
Necesitamos sentir que estamos dentro de la naturaleza, que influimos en ella y ella en nosotros, y que esta conexión mutua es actualmente incorrecta. Por lo tanto, es la persona la que debe cambiar.
Los niveles inanimado, vegetativo y animado de la naturaleza están en instintiva armonía con el sistema de la naturaleza. El ser humano también debe estar en plena armonía con él, a pesar de tener una naturaleza completamente opuesta.
Si queremos elevarnos por encima del nivel animado, debemos desarrollar conscientemente una actitud correcta hacia la naturaleza para sentir que estamos dentro de un sistema integral y aprender a estar conectados integralmente con los niveles inanimado, vegetativo, animado y humano de la naturaleza.
Estamos obligados a construir el sistema humano basándonos en los mismos principios por los que funciona el resto de la naturaleza. Eso significa que debemos aprender de la naturaleza cómo estructurar el sistema humano, ya que hemos completado nuestro desarrollo en el nivel animado y ahora estamos empezando a evolucionar más. Y aquí, en un nivel humano interior, se nos exige ahora que nos completemos a nosotros mismos.
La tarea de una persona es aprender de la naturaleza a estar conectada con ella. La naturaleza nos muestra que todos sus elementos están en conexión mutua. Esta interconexión es evidente a todos los niveles.
Así que surge la pregunta de cómo puede una persona integrarse en este sistema de forma que le permita sentir correctamente su entorno y participar en un intercambio mutuo, recibir, y dar en equilibrio con la naturaleza, tal y como se comportan todas las demás partes de la naturaleza. Los niveles inanimado, vegetativo y animado mantienen instintivamente un equilibrio mutuo.
A nosotros nos puede parecer que se destruyen y se matan unos a otros, pero esto es solo lo que parece desde nuestro punto de vista egoísta. En realidad, conservan instintivamente el equilibrio correcto que la ley general de la naturaleza les obliga a mantener.
Pero esa ley no obliga al ser humano porque debemos observarla conscientemente.
Los animales se guían por el instinto, pero los humanos deben aplicar su propio esfuerzo para alcanzar el equilibrio con la naturaleza.
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La oportunidad de construir la sociedad humana
Pregunta:
¿Cómo puede la humanidad crear el equilibrio que existe instintivamente en la naturaleza pero que está ausente en los seres humanos?
Respuesta:
El ser humano no tiene instinto para el equilibrio con la naturaleza. Por eso se le da la oportunidad de construir la sociedad humana por sí mismo y mediante su esfuerzo, alcanzar la fuerza de conexión y la mente que le permite alcanzar el equilibrio.
Por lo tanto, combatir la contaminación ambiental es inútil, ya que la principal fuente de contaminación es el ser humano, que ha entrado en una nueva era. Si no se ocupa de su propia corrección, incluso una mínima perturbación, apenas un gramo de incorporación indebida a la naturaleza, desequilibra todo el sistema natural, y esto es lo que apenas estamos empezando a ver.
La humanidad no desaparecerá, pero hasta el último momento cualquier tipo de catástrofe es posible: La naturaleza nos ahogará en el mar, nos congelará, nos asará con calor extremo y nos quemará en incendios forestales.
Pregunta:
Durante muchos años, Estados Unidos realizó pruebas de armas nucleares en dos atolones del océano Pacífico, tras lo cual, estos se volvieron inhabitables; sin embargo, la naturaleza floreció allí extraordinariamente como en ningún otro lugar. Como resultado, los científicos concluyeron que el daño causado por la presencia humana es peor que el de la radiación nuclear. ¿Cómo es posible?
Respuesta:
La naturaleza sabe cómo reparar el daño que le causan en niveles inferiores, pero, por supuesto, incluso eso tiene un límite. Si el daño es demasiado grande, los cambios serán irreversibles.
Pregunta:
¿Qué tipo de daño causa a “nivel humano”?
Respuesta:
El hombre no causó daño alguno hasta hace cien años. Todo su daño reside en su falta de equilibrio con la naturaleza, que es su obligación como elemento central de ella.
La razón principal no es el daño mecánico causado a la naturaleza, ni que el hombre la queme o la seque, sino el hecho de que deberíamos haber comenzado a equilibrarnos con la naturaleza desde la época del ARI, desde el siglo XV o al menos desde la época de Baal HaSulam, quien definió ese período como la “última generación”. Nuestra inconsistencia con el sistema integral de la naturaleza —este desequilibrio— es lo que causa todos los desastres.
Por supuesto, esto no significa que al alcanzar el equilibrio con la naturaleza se nos permitiría contaminarla, simplemente ni siquiera pensaríamos en dañarla, instintivamente actuaremos correctamente.
Estar en equilibrio con la naturaleza significa alcanzar relaciones buenas e integrales entre las personas, en pensamientos, deseos e intenciones, para no dañar a la sociedad humana ni a la naturaleza en general, así como al sistema Superior.
Ser íntegro en el pensamiento significa percibir todo el sistema de la naturaleza como un solo organismo. Y, de acuerdo con las conexiones adecuadas entre las personas, todos los demás niveles —inanimado, vegetativo y animado— surgen, se integran en el sistema general y se corrigen junto con el ser humano. Entonces no habrá catástrofes y se establecerá el equilibrio en todo.
Se aplica una condición muy estricta: «El individuo y el colectivo son iguales». Significa que una persona puede causar tanto daño como toda la humanidad.
Súper interesante La fuerza de la conexión interna

