La psicología es cuando trabajas con tu egoísmo, y el trabajo espiritual es cuando trabajas sobre tu egoísmo.
En el trabajo espiritual, consideras los deseos de los demás, intentas trascender los tuyos propios y existir dentro de los de ellos. Aceptas los valores del entorno cabalístico, que define lo que es importante para ti, y te esfuerzas por cumplir las directrices que recibes de él. El trabajo espiritual está por encima del ego porque trabajas con los deseos del entorno.
En psicología, trabajas con tu ego, resolviendo dentro de ti mismo qué es importante y qué no lo es, cómo piensas y cómo influyes.
El crecimiento espiritual se basa en dudar constantemente de uno mismo, dar pasos adelante y atrás, y así estudiarse a uno mismo. El desarrollo espiritual es el autoconocimiento, en el que constantemente te adentras en tu interior y te comprendes cada vez más. Después de todo, toda la percepción está dentro de ti, los mundos están dentro de ti, el mundo del infinito está dentro de ti, todo el universo está dentro de ti, en ti.