Porque no somos más que seres creados y nuestra naturaleza es el deseo de disfrutar. Lo que satisface este deseo es el placer que sentimos.
Dependiendo de lo que cada persona anhele, dónde sienta vacío y qué la llene, hacia eso experimentará amor.
Amo a los peces, amo a mi madre, amo a mis hijos, amo el sol, la frescura, el calor, no importa lo que pase. Si me lleno de lo que anhelo, si cumplo mi deseo, a eso lo llamo amor por lo que me deleita en el presente.
Hay cosas que sé de antemano que amo, ya sea por costumbre o por naturaleza, porque así nací. Y hay cosas a las que me acostumbré, y luego también las amo.
Al final, lo que llamamos amor en nuestras vidas es la satisfacción que me proporciona el placer que anhelo, porque satisface mi deseo. Y la sensación de que mi deseo se cumple es lo que llamamos amor.
Por ejemplo, me encanta el pescado. Eso significa que quiero comerlo y puedo saciarme con el pescado que tengo frente a mí en el plato.