Volver a como eran las cosas antes
Pregunta:
Hubo un tiempo en que un israelí corriente cultivaba la tierra y se dedicaba por completo a la revitalización del país. Hoy en día, esa terminología es simplemente irrelevante. La tierra es trabajada por un trabajador filipino o por maquinaria agrícola.
Tenemos ropa y comida en abundancia; en alta tecnología estamos por delante del resto del mundo, y los israelíes especialmente exitosos se aseguran económicamente de por vida a los treinta años.
Por supuesto, cualquier generalización es condicional, pero, en nuestros días, el sacrificio por el bien de la patria y la sociedad es, por decirlo suavemente, apenas relevante. Lo recordamos durante las operaciones militares y en los días festivos, pero no tiene ninguna relación con nuestras motivaciones cotidianas.
La imagen de Israel como la realización del sueño eterno del pueblo judío se ha desvanecido. La generación más mayor aún recuerda los tiempos en que la gente se sentaba en círculo y cantaba canciones por las tardes. Pero ahora, cuando la buena vieja Sabra, es cosa del pasado, ¿qué nos depara el futuro? ¿En qué se convertirán los israelíes en el futuro?
Necesitan conectarse ¿Cuándo pueden los israelitas ser llamados nación
Respuesta:
Volverán a sentarse en círculo. En casa, en el césped, en los patios yen los parques. La gente necesitará conectarse, aunque sea a través de Internet. Sentirán que a través de la unidad reciben fuerza, el espíritu de la vida, y este sentimiento los llenará.
Hoy bromean mientras se reúnen en una barbacoa el día de la Independencia, pero mañana necesitarán precisamente ese espíritu, y eso es lo que buscarán.
A decir verdad, todo el mundo lo está buscando. Y la futilidad de esta búsqueda conduce a la adicción a las drogas, la depresión, las explosiones emocionales, la violencia y el terror. Todo ello proviene de la insatisfacción interior y el vacío.
La actual generación de israelíes ya está despojándose de su caparazón protector de intocabilidad; ya no se esconde tras la coraza de la indiferencia. Está buscando la plenitud. Aunque la gente sigue cautiva de las nuevas tentaciones corporales, en constante cambio, en sus corazones ya está empezando a brotar la semilla de un verdadero ideal interior.
Un nuevo héroe
Pregunta:
¿Quién será el nuevo héroe de nuestro tiempo? Describa las características del israelí del mañana.
Respuesta:
El israelí del mañana es una persona que entiende que a través de la unidad con los demás alcanzará la mayor prosperidad y perfección. Esto es más que la seguridad financiera de por vida a los 30 años; más que un puesto alto que le permita manejar el mundo a su antojo, más que la fama, el éxito a los ojos del público, etc.
Él se esfuerza por alcanzar la unidad porque solo a través de ella puede tener éxito en cualquier cosa. Considera que esto es lo más importante en la vida, ya que a través de la unidad puede alcanzar todo: salud, dinero, bienestar, amor, una familia sólida…
Cuando hay una buena conexión mutua con los demás, las preocupaciones desaparecen; el mundo entero se convierte en tuyo. Es como si vivieras en el paraíso. Así es exactamente como sentimos la vida cuando nos unimos unos a otros. Porque en esto se crea una simbiosis de dos fuerzas: la positiva y la negativa. Por un lado está el egoísmo, y por otro está la fuerza positiva que proviene de la unidad, que equilibra la negatividad de nuestra naturaleza.
Entonces sentimos bondad y paz, y nos volvemos capaces de todo. Como el más y el menos en un circuito eléctrico, las dos fuerzas opuestas dentro de nosotros se conectan al «motor», a la sociedad, al pueblo de Israel, o incluso a un pequeño grupo de personas, y el «motor» comienza a funcionar correctamente, dándonos posibilidades sin precedentes.
Una especialización universal
Pregunta:
Entonces, ¿la clave del éxito futuro no es un título universitario en un campo de moda, sino la especialización en la unidad?
Respuesta:
Sí, sobre todo. Y después, gracias a esta unidad, una persona tendrá éxito como especialista en alta tecnología, ingeniero, contable, sea lo que sea en lo que se convierta. Lo importante es que la plenitud y la satisfacción internas provendrán de la interacción amable con los demás.
Así es como construiremos una nueva sociedad, una nueva industria, un nuevo mundo. Una persona que forma parte de él es sensible a la unidad con los demás e inmediatamente ve cómo esta unidad eleva su vida a un nuevo nivel, un nivel de libertad, independencia, calidez, seguridad… todo lo que no se puede encontrar en ningún otro lugar.
Leer sobre la unidad Ynet: «Registro de unidad: ¿qué nos hace felices a los israelíes?»
