Esto se deriva de la raíz espiritual, porque él constantemente quiere llenarse y llenarse, pero no siente novedad en el mismo estado.
Una mujer es lo contrario; ella se “pega” a él porque recibe el 90% de sus deseos de él, y solo el 10 % de los suyos propios. Un hombre recibe el 90% de sus propios deseos y el 10% de la mujer. Así es como intercambian sus deseos a través del contacto.
De las diez Sefirot, nueve son Zeir Anpin y una es Maljut. Por lo tanto, para una mujer, basta con unirse a un hombre; con eso, recibe tanto el deseo como la satisfacción. Pero para un hombre, esto no es suficiente, necesita una renovación constante en Maljut para que nuevas almas puedan entrar en ella, dándole la oportunidad de llenarlas. Si Maljut no se renueva, entonces él no tiene nada que ver con ella.
Lo mismo ocurre en nuestro mundo. Si un hombre no siente novedad, cambio en una mujer o coqueteo, rápidamente pierde interés. Los psicólogos explican nuestras relaciones exactamente de esta manera y tratan de ayudar con su renovación.
En nuestra época, cuando todo esto se revela y es completamente accesible, la satisfacción está desapareciendo aún más. Por un lado, este es un problema común en el nivel material; por otro lado, nos lleva a la necesidad de elevarnos verdaderamente a la resolución de diferentes problemas.
Creo que nuestra generación está pasando precisamente por esto. No solo lo está experimentando, sino que está avanzando. Poco a poco, le dará a esto un lugar muy sencillo para satisfacer sus necesidades, y todo pasará a un reino superior.