¿Qué es un «obstáculo»? Es cuando estoy sepultado bajo él y solo lo siento a él. Hay momentos así. Entonces, desde Arriba, a la persona se le va concediendo poco a poco la capacidad de verse a sí misma, no completamente dentro del obstáculo, sino ligeramente a un lado de él. Es decir, se ve iluminada un poco y entonces percibe la oscuridad en relación con la Luz.
Si estamos en completa oscuridad y no hay recuerdo de la Luz, no percibimos la oscuridad. Solo se percibe al pasar de una carencia (Jisarón) a la Luz. Jisarón, deseo, nos da una luz que nos influye desde lejos. En cada estado, el Creador salva a una persona enviándole cambios de estado. La iluminación cambia, y con Su ayuda la persona ve su estado de manera diferente, en relación con esta iluminación. Entonces la persona comienza a analizar su estado y a examinarlo.
Pero, ¿cómo puede una persona salir de un descenso cuando se encuentra en lo más profundo del doble ocultamiento? ¿Existe esa posibilidad? No. Esto cambia solo con los esfuerzos de la persona de acuerdo con los Reshimot que deben revelarse en su interior, de acuerdo con el hecho de que el Motor General ha comenzado a funcionar y está conduciendo a toda la Creación hacia la corrección.
Si uno espera el cambio solo del Creador, entonces este ocurre de acuerdo con el estado general y muy lentamente. Pero si una persona está preparada, si organiza un grupo, una rutina, un marco, y se somete a algún tipo de influencia (además del Creador, sólo puede ser la influencia del grupo), de ese modo acelera el proceso, la iluminación que lo cambia.
Cambios profundos Dos formas de iluminación humana
Aquí se tienen en cuenta las acciones de la persona, lo que uno prepara para sí mismo durante un ascenso, no durante un descenso. En el momento en que la Luz brilla para tí, ¿qué quieres de ese estado? ¿Quieres disfrutarlo, o quieres estar lo más cerca posible del Creador? Es decir, no piensas en el disfrute, sino en a quien te has acercado, con quién tienes una conexión y cuánto deseas estar con Él.
Incluso si los estados no cambian, tu conexión con Él es importante para ti porque Él es grande, es el superior, el determinante, no porque puedas disfrutar del placer de la adhesión con Él en las vasijas de recepción.
Si durante un ascenso te fortaleces precisamente en tales pensamientos y solo en ellos deseas estar conectado con Él, es como si estuvieras preparando Kelim (vasijas) para el futuro, a fin de salir más rápidamente de un descenso.
En otras palabras, todo lo nuestro solo se toma en cuenta durante nuestro ascenso. Recibiste un ascenso, ahora veamos cómo puedes resistir las tentaciones. ¿Te distanciarás del Dador para sumergirte en el «plato», o, a pesar de que estás parado en el «plato», desearás, precisamente con su ayuda, estar conectado con el Otorgante?
Así, una persona existe constantemente en un estado de lucha entre su deseo y su intención.
Cuando estás en el camino El descenso es parte del ascenso
Alcanza el estatus de Creador
Existe una acción llamada otorgamiento, y la posición del Creador como otorgante. Al realizar actos de otorgamiento dentro del grupo y así construir el Kli, perfeccionándose a uno mismo en esta acción y volviéndose similar al Creador, una persona alcanza el estatus de Creador.
En una de sus cartas, Baal HaSulam da el ejemplo de un rey que deseaba elevar a un sirviente, por lo que lo sometió a varias pruebas para que, a través de todas estas acciones, el sirviente aprendiera lo que significa ser rey; y luego, en su estado alcanzado, se convertiría en un rey. El otorgamiento tampoco es el objetivo. Es una forma de equivalencia externa al Creador.
Por lo tanto, si trabajamos en el grupo con el fin de otorgar, porque esta forma es la externa del Creador en relación con nosotros, entonces merecemos llegar a ser como Él en nuestras cualidades internas. Y ni siquiera podemos expresarlo, pero uno finalmente las alcanzará. Si el Creador se revela, no podríamos realizar esto, porque en ese caso, Él tendría dominio sobre nosotros.
Pero aquí nos encontramos en un estado en el que no hay placeres, el otorgamiento no atrae, sino que repele. Para contrarrestar esto, debemos intensificar la grandeza del Creador, este ideal de llegar a ser iguales a Él. Para llevar a cabo un acto de otorgamiento dentro del grupo, necesitamos la revelación del Creador, no en la forma en que se revela como placer, sino en la que es grande, como una meta. Entonces obtenemos la fuerza para trabajar con el grupo; y Él nos da el otorgamiento.
Un acto singnificativo Un examen sobre el otorgamiento, externamente

