Pregunta:
¿Cómo podemos enaltecer una idea que, en realidad, nadie siente en el grupo?
Respuesta:
¿Cómo podemos alabar una idea abstracta que no se percibe en absoluto y, además, convertirla en la piedra angular y meta para el futuro? Precisamente porque se nos escapa constantemente, nos ayuda a avanzar hacia ella. En este proceso aún no contamos con el intelecto ni los sentimientos adecuados, tampoco con experiencia previa o formación, con datos o sensaciones acumuladas a lo largo del camino espiritual. Por lo tanto, cada momento es nuevo para nosotros, y uno se siente como un recién nacido, simplemente confundido. Hay que acostumbrarse a esos estados, porque todos ellos son necesarios.
Si comprendes la idea del Creador y su grandeza, y empiezas a construir todo lo demás sobre este fundamento, entonces vas por el buen camino. Estás buscando personalmente ese punto dentro de ti que está completamente conectado con Él, pero por ahora solo en un uno por ciento. Él se encuentra ante ti como la meta, como el cien por ciento. Tú, como Israel, tienes un uno por ciento de Él, y tu meta es que Él esté dentro de ti al cien por ciento. A esto se le llama acercarse al Creador.
Se dice: «Israel, el Creador y la Torá son uno». Este es nuestro lema, nuestra ley y la fórmula que nos guía. El Creador es la cualidad del otorgamiento al cien por ciento; Israel representa una décima parte del uno por ciento, una millonésima parte del otorgamiento. La cualidad que hay en mí llamada Israel crece desde una millonésima parte hasta el cien por ciento.
Esto significa que, dentro de mí, paso por distintos grados y estados hasta alcanzar la meta. Entonces, el Creador está en mí. Llego a esto con la Torá y los mandamientos, de la Luz que reforma, el grupo y por otros medios. Y cada vez que aclaramos cuáles son estos dos puntos y cuál es el medio para alcanzarlos, cada vez requiere un esfuerzo.
El grupo como factor determinante
Mientras no se nos revele el Creador, tomamos el grupo como factor determinante y lo utilizamos en lugar del Creador. Me uno al grupo y decido que su opinión se aplicará a mí como si el Creador se hubiera revelado.
Entonces recibo fuerza del grupo, el poder de la autoridad sobre mí. Por eso, me preparo deliberadamente para conectarme con el grupo con el fin de disolverme en él, de modo que empiece a gobernarme y me transmita una sensación de la grandeza del Creador.
Me integro deliberadamente en el grupo y me sitúo en relación con él de tal manera que los amigos cambien todos mis pensamientos, todos mis deseos, dándome así, en la práctica, una nueva forma de pensar.
Pero este trabajo no se limita al simple hecho de cerrar los ojos y lanzarme al grupo. Se trata de un proceso meticuloso que continúa en cada instante. Ahí radica su dificultad.
En este caso, debo tomar una decisión por mi cuenta. A esto se le llama esfuerzo. Consiste en ir en contra de lo que deseo y construir esto con plena conciencia, sin cerrar los ojos. Todo el éxito reside en esto.
Si una persona logra, de forma metódica, «dejar que le laven el cerebro» en relación con esa idea abstracta que detesta, verá cómo se despejan los cielos y, a medida que aumentan las dificultades, se adentrará cada vez más en el ocultamiento hasta llegar a la revelación.
Por lo tanto, el esfuerzo radica en la libre elección del grupo, y esto resulta terrible, nadie lo desea, pero debemos elegirlo en cada momento y utilizar esta elección para situar al grupo de tal manera que me «lave el cerebro» precisamente con la idea de que el Creador es grande y debe gobernarme.
Esto no se puede hacer directamente con el Creador, porque simplemente utilizaríamos nuestro deseo de recibir y nunca seríamos capaces de llevarlo a cabo como lo hacemos en el grupo. En el grupo, me esfuerzo en contra de mi deseo, me impongo a mi naturaleza y estoy dispuesto a anularme, a perderme en él.
Anímate El Creador está dentro del grupo
En lugar de “yo”, “el grupo”
¿Cuál es la conexión entre nosotros? En la medida en que tenemos una conexión entre nosotros y la protegemos, entonces desde dentro de esta conexión nos conectamos con alguien del exterior. Además, puede ser que solo uno de nosotros se conecte con alguien externo, pero lo hace desde dentro de la conexión que todo el grupo ha creado.
Conectarse desde dentro de la conexión entre los amigos significa que cada amigo se siente así, se presenta como representante de todo el grupo y se conecta con alguien como si fuera todo el grupo.
Pregunta:
¿Qué significa que me sienta como si fuera todo el grupo?
Respuesta:
Estas ya son sensaciones internas. Pero si existe una conexión entre los amigos del grupo, entonces en cada uno de ellos, en lugar de su “yo”, existe la noción de «el grupo», y el “yo” se borra. Si el “yo” se borra y en su lugar aparece “el grupo”, entonces con esta cualidad, que se denomina “el grupo”, se conecta con alguien externo.

