¿Cómo se «cumplen simplemente» los mandamientos en la práctica?

Pero como se nos ha dado la Torá y las Mitzvot para que las cumplamos durante el ocultamiento, podemos cumplirlas con total sencillez y decir: «Si mi objetivo es otorgar, ¿por qué debería importarme qué sabor siento?» (Rabash, «La medida de la práctica de las Mitzvot [mandamientos]»).

 

Debemos llegar a un estado en el que no nos importe en qué estado nos encontremos. Lo principal es ser consciente, sentir de alguna manera que estoy conectado con el Creador, que me estoy acercando a Él. Debo llegar a un punto en el que esto sea más importante para mí que todas las sensaciones de mis órganos sensoriales.

Pregunta:

Entonces, ¿cómo se «cumplen simplemente» los mandamientos en la práctica?

 Respuesta:

Exactamente así, sin nada de inteligencia. Debe quedarme claro en mis sentimientos. «Simplemente» no es un concepto que describa el entendimiento. Soy un deseo de recibir, no un intelecto, ni un ordenador. Por lo tanto, debo sentir los mandamientos dentro de mi deseo.

Pregunta:

 ¿Y si no puedo?

Respuesta:

Todo el mundo es capaz, simplemente aún no lo has alcanzado. 

 

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Dos maneras de evaluar al deseo de recibir

 

Pregunta:

Si debo esforzarme por alcanzar un grado superior porque deseo encontrar un estado mejor ¿acaso estoy simplemente huyendo del sufrimiento?

Respuesta:

¿Por qué crees que el éxodo de Egipto no se produjo a través del sufrimiento? Preguntas por qué debo avanzar por el camino del sufrimiento. Es porque tienes el deseo de recibir para tu propio beneficio y ni siquiera lo sabes; debes empezar a tomar conciencia gradualmente y familiarizarte con tu egoísmo.

 

En el deseo de recibir en sí mismo no hay nada malo; es malo solo en relación con el Creador; en relación con este mundo, es ordinario. Vemos cómo en las personas con grandes deseos egoístas triunfan en nuestro mundo.

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Ganan mucho dinero y gobiernan sobre aquellos cuyo deseo de recibir no es tan grande. Como resultado, aquellos que no necesitan más que ganarse la vida trabajan para aquel en quien el deseo de recibir es grande. Él se convierte en el jefe, el dueño, y ellos en sus trabajadores.

 

Resulta que, para nuestro mundo, el deseo de recibir es algo bueno y útil. Y solo si el Creador se revela un poco y Él desea el progreso de la persona y la humanidad, entonces, en esa medida, revela el mal inherente a este estado. Y si no lo comparáramos con el Creador, no encontraríamos nada malo en el deseo de recibir en sí mismo.

 

Dos partes de una persona: la intención y la acción

 

Pregunta:

 “Por qué el discurso del Shabat no debe ser como el de un día laborable, en el trabajo”, Rabash se dirige a los religiosos y no a los seculares?

Respuesta:

Así es, efectivamente, porque es necesario cumplir los mandamientos en el plano material. Estamos formados por dos elementos: la intención y la acción. Debemos asegurarnos que sea el factor determinante y de que la acción sea la consecuencia de la intención, sino simplemente flotaramos como ángeles.

 

Si realizamos una acción sin intención, en la que no hay nada, entonces actuamos como un animal que cumple solo órdenes. Una persona que no actúa sin que intervenga su deseo personal es similar a un animal.

 

“Un precepto sin intención es como un cuerpo sin alma”. Como escribe Baal HaSulam en la “Introducción al estudio de las diez Sefirot”, una persona debe estudiar, cómo observar los mandamientos y cumplirlos verdaderamente. Pero además de esto, uno debe perfeccionarse y preocuparse constantemente por la intención a través de la cual crece desde abajo hacia Arriba hasta el estado de equivalencia con el Creador, hasta el propósito de la creación.

 

El grupo es la reunión de todas nuestras esperanzas

 

Pregunta:

Si no estoy avanzando en el grupo, ¿Cuál es el problema?

Respuesta:

Si no estás recibiendo del grupo lo que crees que deberías recibir, entonces puede estar ocurriendo una de las siguientes cosas: o bien el grupo no te está prestando suficiente atención, o no está cumpliendo con su deber de despertar constantemente a todas y cada una de las personas.

 

Quizás los miembros del grupo no están poniendo suficiente energía y esfuerzo en el pensamiento común, en el deseo compartido; quizás no prestan atención al hecho de que una llama interior debería arder verdaderamente entre los amigos, algo que debe sentirse en el aire, no solo en palabras, mensajes de texto u otras cosas externas.

 

Debe ser lo más interno posible, pero de tal manera que nadie pueda descansar y todos se vean obligados a lanzarse al torbellino; en otras palabras, el individuo es culpable por no despertar al grupo, todos son culpables. El grupo es una colección de todos nuestros deseos y esperanzas.

 

El avance del grupo      El resultado del trabajo conjunto

 

Pregunta:

¿Por dónde empezamos a corregir esta situación?

Respuesta:

Reuniéndonos y decidiendo lo que queremos. Y tan pronto como sentimos que nos estamos desviando, cada persona comienza inmediatamente a «despertar» al grupo para no descender del nivel que hemos establecido. Lo mismo se aplica a las acciones externas. Son solo un medio para alcanzar la conexión interior, me inspira la voluntad de cada persona de esforzarse dentro del grupo para avanzar con él.

 

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