¿Buscando la perfección?

Michael Laitman, en Quora:

Encuentra la respuesta a esta pregunta y a otras interrogantes destacadas en la sección de: Preguntas y respuestas con el Dr  Michael Laitman en Quora.

 

“¿Tienen algún fondo genético en común los judíos?”

No. Aunque sí tienen una predisposición a la unificación universal para alcanzar la conexión con la fuerza superior. Esa es la razón por la que dejaron la antigua Babilonia. 

El fondo de su genética está en sus descendientes, que son almas y la misma alma pasa a través de distintos cuerpos. Esto es lo que en la sabiduría de la Cabalá, se conoce como “la reencarnación de las almas”. Por ejemplo, los judíos existieron en todos los estados desde la antigua Babilonia, hasta sus encarnaciones actuales, pasaron por todas estas vidas. Incluso conocen sus encarnaciones o pueden descubrir la forma en que atravesaron las distintas culturas, tales como la española, la alemana y la de Europa del Este, todo el camino hasta el día de hoy. Además, después de que se dispersaron desde Babilonia por todo el mundo, el deseo subyacente que desarrolló la humanidad, fue creciendo tanto en ellos, como en las naciones del mundo.   

Actualmente, el deseo de progresar ha llegado a cierto nivel en el que cada vez más personas sienten una predisposición hacia la unificación universal. Son idénticas en todos los sentidos, a quienes llegamos de la antigua Babilonia, aunque hayan estado separados de nosotros a lo largo de los aproximadamente 3,700 años desde que dejamos Babilonia. Esta predisposición a la unificación universal que están sintiendo cada vez más las personas, es un deseo que gradualmente aflora en la actualidad, descubrir la fuerza superior y pasar por un proceso de corrección con el objetivo de lograrlo, es decir, cambiar el deseo del beneficio personal para uno mismo, al beneficio de los demás.

              

“¿Por qué existe Dios o no existe?” 

Dios no existe. Lo que existe, es la naturaleza con sus leyes eternas. En la sabiduría de la Cabalá, la fuerza principal que sustenta la naturaleza, se llama “Creador”, porque la naturaleza crea toda la vida, incluidos nosotros.  

Existimos en la naturaleza como partes suyas. Mientras parece como si pudiéramos observar y tomar decisiones sobre la naturaleza fuera de ella, no podemos. Somos creaciones de la naturaleza y nuestra particularidad está en nuestra capacidad de llegar a ciertos cambios desde nuestro libre albedrío. 

En general,  nos encontramos en la naturaleza y la naturaleza es un sistema completo y la creación que se sostiene por una única fuerza llamada  “Creador”.

 

“¿De dónde viene la necesidad de perfección?”

Viene de nuestro interior, de nuestra naturaleza, que es el deseo de disfrutar.

Hay seis criterios para lo que deseamos disfrutar. Tres se refieren al cuerpo, son: comida, sexo y familia y tres son deseos sociales: dinero, control y conocimiento. Podemos vernos en relación con estos seis criterios. Si deseamos comida, sexo y familia, somos como animales, en el nivel animal. Todos tienen estos deseos y quieren satisfacerlos de la mejor manera posible.

Hay gente que también tiene deseos más grandes: dinero, control y conocimiento, los cuales reciben influencia de la cultura, educación, tecnología y desarrollo psicológico interno de cada uno. Estas inclinaciones incluyen todo en nuestra vida.

Nuestra necesidad de perfección se expresa en querer tener todo lo que deseamos en el mismo momento. Por ejemplo, si deseamos comida, sexo o familia, eso es lo que queremos y junto con eso, también podríamos querer controlar, ser importantes en la sociedad. Queremos que nuestras deficiencias sean íntegras y completas.

Sin embargo, en última instancia, la necesidad de perfección viene de la fuerza superior. Nosotros mismos emergemos de la fuerza superior de la naturaleza, que es perfecta y plena. Por eso, todos nuestros deseos de placer y satisfacción son de hecho, nuestro deseo por el estado de perfección.

 

“¿Qué piensa de aquellos que aspiran a ser perfectos?”

La perfección es diferente para cada uno. Para unos, Schwarzenegger representa la perfección, para otros, es Einstein, por supuesto, la lista sigue y sigue para cada uno. Todo es subjetivo. No hay perfección en este mundo.

De acuerdo con la sabiduría de la Cabalá, la perfección es totalmente diferente, es lograr un estado en el que tengamos nuestro lugar en la humanidad. En otras palabras, cuando buscamos apoyar a los demás, tanto como sea posible, para llevar a la humanidad a su plenitud, podemos considerarnos perfectos.

Sentiremos perfección, porque nuestro deseo de llevar a la humanidad a la perfección se alinea con la cualidad perfecta de la fuerza superior, de otorgamiento absoluto, sin pizca de recepción. Y nos volveremos socios de la fuerza superior para lograr la misma aspiración. Además, con nuestra conexión y anulación ante la fuerza superior, alcanzamos la perfección y comenzará a actuar a través de nosotros.

Detrás de cada deseo de perfección, ya sea que queramos ser Schwarzenegger, Einstein o cualquier otra persona que podamos imaginar o si simplemente queremos tener lo que imaginamos como una vida perfecta, hay un deseo más profundo en juego, el deseo de sentir perfección en la adhesión con la fuerza superior.

Nunca podemos ser perfectos, pero podemos adherirnos a una fuerza perfecta y ser perfectos con lo que le pedimos a esa fuerza. Con nuestra intención y deseo de adherirnos a la perfección de la fuerza superior, también mereceremos la perfección. La fuerza superior actúa en perfección y nosotros lo invitamos y lo pedimos para beneficiar a la humanidad.

 

“¿Por qué en las redes sociales la gente finge que su vida es perfecta?”

Queremos sentirnos orgullosos y mejores que los demás, para que nos envidien.

La naturaleza humana egoísta prioriza el beneficio propio sobre el beneficio de los demás y nos hace querer vernos en mejor posición. Por eso, queremos mostrar que somos especiales y dignos de respeto y podemos ver hasta dónde llegamos por respeto.

Cuando nuestros deseos se desarrollaron más allá de lo necesario para sobrevivir: comida, sexo y familia, comenzamos a compararnos, a evaluar lo que tenemos en comparación con lo que tienen los demás. Luego, se desarrollaron los deseos sociales de dinero, respeto, control y conocimiento.

El deseo de respeto se vuelve un gran problema y está detrás de muchos conflictos en el mundo. Ya sea orgullo individual o de un grupo o nación, donde el individuo, grupo o nación quiere más para sí y menos o incluso nada para los otros, queda claro que nuestro deseo de respeto, honor y orgullo provoca muchos conflictos.

Si bien, podemos identificar los problemas que vienen con este deseo, no debemos tratar de reducirlo ni de eliminarlo, sino redirigirlo, es decir, cambiar lo que respetamos. Cuando la sociedad valora al individuo solo en función de su contribución a la sociedad, nos esforzaremos por pensar y actuar a favor de la sociedad. Si nos deshacemos de los premios que otorgamos a la excelencia individual y nos respetamos mutuamente por la preocupación que expresamos hacia la sociedad, querremos ganar el respeto de la sociedad haciendo el bien a los demás.

Y gradualmente llegaremos a sentir que, expresar altruismo o generosidad hacia los demás es un valor especial y sublime, independiente del respeto que recibamos de nuestra inclinación. Al hacerlo, encontraremos que el altruismo es una fuente de satisfacción perfecta e ilimitada. Además, encontraremos que esa actitud es la ley integral de la naturaleza, que nos controla y nos sostiene.

 

“¿Cuál es la vida perfecta?”

La vida es perfecta. 

La miríada de sueños que tenemos, acerca de una vida perfecta, está lejos de lo que realmente es una vida perfecta, y nuestro problema, es que entendemos equivocadamente lo que es una vida perfecta. 

Para empezar con que no es posible que experimentemos vidas perfectas, si intentamos recibir todo de nosotros mismos. ¿Por qué? Porque constantemente nos estamos comparando con otros y así, desde el principio, sin importar lo que obtengamos, siempre sentiremos nuestras carencias. Por lo tanto, una vida perfecta solo puede estar en lo opuesto, no en la dirección en la que recibimos y tenemos cada vez más, sino en la que no recibiremos nada en absoluto y que nuestra plenitud llegará del deseo de que la abundancia pase a través de nosotros mismos, para satisfacer a todo el mundo,  para que los demás experimenten la perfección en todo lo que desean.

Así, para que los demás experimenten la perfección que ellos verdaderamente desean, necesitan la misma inclinación no necesitar nada, salvo que la abundancia pase a través suyo a todos y que todo el mundo sea llenado. 

La perfección llega cuando nadie quiere nada para sí mismo, sino solo llenar a otros. Todo el mundo, entonces, existe en un tipo de corrección especial, disfrutando la vida perfecta, experimentando un mundo lleno de abundancia y alegría.



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