¿Cómo disfrutar de la vida si estoy en busca de la espiritualidad?

Comentario: En la vida común, a menudo hacemos cosas no por placer, sino por necesidad. Y en ocasiones, incluso nos obligamos a nosotros mismos, por decir, tenemos que alimentar al cuerpo o hacer el mantenimiento básico del hogar. 

Mi Respuesta: No. Es necesario recibir placer y no negarlo. Digamos, estoy pensando en lo espiritual, acerca de lo exaltado, acerca del otorgamiento. Pero, si puedo disfrutarlo hasta ese grado, debo hacerlo. 

A fin de cuentas, el propósito de la creación es gozar y satisfacerse, porque el Creador es bueno y hace el bien. Entiendo que no está claro. Siento cómo estas contradicciones chocan en una persona. No son fáciles de reconciliar, pero al final, se reconciliarán. 

La persona no debe renunciar a los placeres normales ni un solo momento de su vida. Al contrario, solo debe aspirar al Creador por encima de todos los placeres y luego, hará la correcta restricción en sí mismo. Y si empieza a cerrarse y a negarse a sí mismo, no será una restricción, sino una tortura contra la voluntad del Creador. 

El Creador quiere que la persona se sienta satisfecha en cada momento del tiempo. Cuando tu llenado está en lo que das, en vez de lo que recibes, entonces, se sustituye lo uno por otro. Seguirás disfrutando. Al realizar en tí mismo una restricción, no lloras ni te torturas, sino que disfrutas del hecho de que has logrado la capacidad de otorgar. ¡Hay tanta alegría en esto! 

En ningún caso, la persona debería negar la satisfacción, si no va en detrimento de los demás. Solo elegir los placeres más elevados a los más bajos, hasta que entre ellos se reemplazan, de forma alterna, gradual y alcancen el nivel más elevado. 

Y luego, uno constantemente agradece al Creador. De lo contrario, lo maldice en su corazón. Si la persona no obtiene placer, culpa a Aquél que le dió esta vida, que la gobierna. 

En la vida cotidiana, normalmente comer, dormir, hacer todo lo necesario para uno mismo, se convierte en parte de nuestro trabajo espiritual. Mi maestro Rabash, el gran cabalista, el último Mohicano, amaba comer delicioso. Comía con placer y alababa el sabor y el olor de la comida. 

Es decir, ¡en ningún caso hay que hacerlo! Esta es la encarnación de los pequeños placeres que el Creador nos da para que podamos empezar a combinarlos en todo el espectro: desde el más pequeño, hasta el más grande. Y todo esto junto, proviene de la misma y  única luz. 

 

Mira el video, ¿Por qué buscamos la espiritualidad?

 

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